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Mario Conde supervisó la operación de 1.344 millones de pesetas desaparecidos de Banesto

El ex consejero de Banesto Rafael Pérez Escolar declarará hoy ante el juez Manuel García-Castellón, entre otros temas, sobre el enigma de los 1.344 millones de pesetas pagados por Air Products al adquirir en 1990 una opción de compra del 5,9% del capital de Carburos Metálicos. Ese pago nunca ha aparecido en la contabilidad de Banesto ni de la Corporación Industrial. Pérez Escolar aparece citado en el, auto de prisión de Arturo Romaní. Documentos de la época (véase ilustración) prueban que Mario Conde supervisó personalmente las negociaciones de Romaní con Air Products.

La operación Carburos Metálicos es una en las que los neófitos banqueros, Mario Conde y su equipo, quedaron finalmente atrapados en sus propias redes. El 3 de agosto 1989, Banesto emitió 130 millones de dólares de bonos subordinados para captar dinero en el mercado con la gran novedad de que como anzuelo de los bonos se ofrecía unos warrants (opción de compra) para comprar acciones de Carburos Metálicos.Fue entonces cuando apareció en escena el financiero Jacques Hachuel, quien en marzo de ese año había adquirido, de común acuerdo con Conde, un 1,5% del capital de Banesto, procedente de la autocartera de la entidad, con dinero prestado por el mismo banco. Ahora Hachuel movilizaba a sus socios de Euris, una sociedad de capital-riesgo en la que el citado financiero poseía una pequeña participación. Según la información facilitada por el propio Hachuel a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que por primera vez se topaba con instrumentos financieros como los warrants, Euris adquirió la opción.

Hacúuel y algunos consejeros de Carburos Metálicos, como puede ser el caso de Rafael Pérez Escolar, comenzaron a hacer ver a Air Products, cuya participación en Carburos Metálicos era del .24,8%, que los warrants podían ser vendidos a alguna multinacional rival, como podía ser la francesa Air Liquide o la norteamericana Union Carbide, lo que podría llegar a afectar la estabilidad de la compañía española. Era una jugada clásica de lo que en los países anglosajones se conoce como greenmail (operación de chantaje económico en la que un inversor/ tiburón se apodera de un paquete sabiendo que la amenaza de desastabilización llevará á los otros accionistas de referencia a pagar una prima para hacerse con el citado paquete).

Fracaso

Pero la estratagema fracasó. Air Products recibió a Hachuel y mantuvo negociaciones con Pérez Escolar, pero se negó a comprar los warrants, sabiendo que, por otra parte, ninguna otra multinacional se metería en una jaula de grillos como la que se podía advertir en Carburos Metálicos por aquella época. Y Hachuel quería recuperar la inversión.

Mario Conde y Arturo Romaní abandonaron el ataque a Air Products para pasar a cortejarla. El 22 de febrero de 1990 se organizó una cena entre los cuatro principales ejecutivos, de la multinacional (Dexter F. Baker, Frank Ryan, Harold A. Wagner y Ronald Sullam) y Mario Conde. Allí se brindó por una nueva etapa de paz y el 23 se cruzaron cartas de compromiso. "He seguido con. la mayor atención", escribió Conde, "las conversaciones celebradas por el Sr. Sullam en representación de Air Products y del Sr. Romaní en representación de Banesto, con objeto de que Carburos Metálicos desarrolle sus actividades, empresariales con la mayor eficacia y en condiciones que permitan la adecuada estabilidad social". Tal como había acordado la noche anterior con sus socios, el entonces presidente de Banesto proponía cambios en la cúpula. de Carburos. "Me permito sugerir que debiera ostentar la presidencia uno de nuestros representantes y la vicepresidencia otro de Air Products". Varios meses después, en. función del pacto, Rafael Pérez Escolar pasaría a ser presidente.

En el medio, en una reunión celebrada el 4 de abril de 19,90, Arturo Romaní negoció la venta a Air Products de una opción de compra de 672.000 títulos (5,9%) de Carburos Metálicos al precio de 10.230 pesetas en el momento en el que se optase por la conversión (el plazo era de cuatro años hasta el 27 de julio de 1994). Romaní pidió 1.344 millones de pesetas por la citada opción en concepto de prima, prometió un certificado o factura, pero nunca quiso, a petición de Air Products, entregarlo. Los 1.344 millones, por otra parte, nunca se contabilizaron en Banesto ni, más tarde, en la Corporación.

Posible ampliación

[Los abogados de Mario Conde, por otra parte, han presentado un recurso de queja ante la Sección Primera dé la Sala de lo Penal contra el auto de prisión tras haber sido rechazado por el juez García-Castellón el primer recurso, informa,Servimedia. El fiscal de la Audiencia Nacional, Florentino Ortí, está estudiando la posible amplia ción de la querella a otras per sonas, entre las que podrían es tar algunas que no han sido di rectivos del banco y que aparecen en las operaciones. Personas que aparecen son los hermanos García Pardo (propietarios del grupo Dorna), Jacques Hachuel y el abogado Mariano Gómez de Liaño, que lleva la defensa de Mario Conde y de otros ex consejeros].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de enero de 1995

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