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Un equipo fantasma

El Burgos, propiedad municipal, no tiene jugadores ni entrenador y su deuda ronda los 600 millones

El Burgos se resiste a morir. Está en coma. Sólo resta certificar su defunción. A la tumba se llevará más de un hito. Será la primera sociedad anónima del fútbol español en quebrar. Hace un par de temporadas estaba en Primera División. Hoy es un equipo fantasma. No tiene jugadores, entrenador ni domicilio; pero sí 600 millones de deudas. Le han cortado el teléfono y la luz por falta de pago. Sólo aguanta el presidente del consejo de administración, una especie de Berlusconi en pequeño, Juan Antonio Gallego, con una televisión local, Canal 54.La pasada temporada se ganó en los terrenos de juego el descenso a Segunda División B. En los despachos de la federación perdió una categoría más, al no poder afrontar 254 millones de pesetas de deudas con sus jugadores. El presidente se rebeló e inició su liga particular en los tribunales deportivos. y, ordinarios. Envió un camión de la mudanza a las oficinas y cargó los pocos muebles que quedaban, el fax, la copiadora, el ordenador, las calefacciones, el vídeo, la televisión... Cerró con llave y nadie sabe dónde está el material.

Los jugadores se fueron a otros clubes. Poco después recibieron una citación de Magistratura de Trabajo. Gallego no sólo no les pagaba, sino que les denunciaba por incumplimiento de contrato y exigía una indemnización de 500 millones.

Los jugadores fueron citados por un anuncio en el periódico de Burgos para comenzar su trabajo el pasado agosto. "No se presentó ni uno", explica Luis Astorga, ex entrenador del equipo. "No se nos ha permitido jugar", se queja el presidente. "Estábamos dispuestos a hacerlo con nuevo jugadores, pero la federación no admitió sus fichas". Según Marcelino Maté, vicepresidente de la Federación de Fútbol de Castilla y León y concejal del PP en el Ayuntamiento de Burgos, accionista mayoritario del equipo, "una de las licencias correspondía a José Manuel Nuño, de 35 años, secretario del consejo de administración, el resto eran futbolistas de Briviesca, un jugador de fútbol sala y dos chavalitos de Burgos. Les prometió 20.000 duros por partido".

¿Hasta cuándo se pude aguantar? "Hasta que se les acabe la paciencia a otros", responde el presidente. Pero el pasado miércoles, la Federación de Fútbol de Castilla-León dio la puntilla: la expulsión del Burgos de la organización federativa. Puede recurrir ante instancias deportivas y la justicia ordinaria, y alargar así su carta de defunción.

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