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CC OO y vecinos se oponen al plan de Renfe para el Museo del ferrocarril

La FRAVM denuncia una operación especulativa de la zona

¿Museo o cementerio? El Museo del Ferrocarril, a pesar de estar en un punto clave del distrito de Arganzuela -entre el futuro centro de ocio Leguidú y la estación de Atocha-, tiene un aspecto ruinoso. Comisiones Obreras y la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) denunciaron ayer su situación y la de las piezas que almacena. "Los gestores del museo lo han abandonado con un solo propósito: poder especular con el terreno", acusó María Roces, portavoz de la FRAVM.

"Quieren expoliar un bien cultural", prosiguió Roces, responsable de urbanismo de la FRAVM, al tiempo que señalaba el estado de deterioro de los vehículos ferroviarios y las máquinas de vapor almacenadas en las vías muertas del museo. "Quieren desechar o distribuir este material por otras provincias para recalificar este terreno y poder venderlo por una suma millonaria", denunció José Escudero, representante de CC OO.El Museo del Ferrocarril, emplazado en la antigua estación de Delicias -sobre la que se ha realizado un proyecto de rehabilitación por valor de 2.000 millones de pesetas-, tan sólo exhibe 40 de las casi 200 piezas que posee. Los alrededores del museo son propiedad de Renfe y tienen una extensión de 60.000 metros cuadrados, llenos de naves semiabandonadas y vías muertas. Desde hace 10 años el museo arrastra todo tipo de conflictos internos y de infraestructura.

"Buen fin"

Carlos Zapatero, director gerente de la fundación que gestiona el museo, reconoció ayer que Renfe va a realizar una operación en los terrenos del museo, aunque no especificó ni concretó su alcance. "Tendrá un buen fin", aseguró conciliador. Para Zapatero, distribuir las máquinas forma parte de un plan nacional que permitirá salvar el material almacenado. Tanto CC OO como la Asociación Regional de Vecinos se muestran contundentes al respecto: "Lo único que quieren es regalar estos bienes como sea, alegando que los van a enviar a museos que ni siquiera existen".

Entre los ejemplos que ayer se expusieron destacó "el regalo" que la Fundación de Ferrocarriles ha hecho a la Fundación Camilo José Cela. "Que a Cela, que es un coleccionista privado, le regalen una máquina es como si a mí me regalan Las Meninas para que las cuelgue en mi casa", indicó Roces.

"Hace años ya le cedimos a Cela La Sarita, la máquina que conducía su abuelo el ferroviario John Trulock. Ahora le damos otra máquina porque él quiere hacer en su pueblo un museo de trenes", añade Carlos Zapatero. "Es una forma muy digna de dar salida al material que tenemos y que no podemos arreglar ni exponer".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 1994