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El presunto asesino de los dos taxistas culpa a un amigo suyo de ser el autor de los disparos

El inmigrante marroquí Rachid Mugrab, quien ayer ingresó en prisión como presunto asesino de dos taxistas madrileños, ha negado al juez que él sea el autor material de los crímenes de Felipe García Fernández y Federico García Nogal, asesinados por la espalda en la noche del pasado domingo al lunes. Rachid, ante la sorpresa del juez y de la Brigada de Homicidos, aseguró durante su interrogatorio que él paseaba por el barrio de Lavapiés cuando vio a su amigo Alí Hassan Mohamed, argelino de unos 30 años, disparar contra el taxista Felipe García para robarle.

Las tres pruebas que ha logrado reunir la policía contradicen su declaración y, eventualmente, convierten a Rachid en el autor material de ambos asesinatos, según fuentes de la investigación. Si en un principio la policía había incriminado sólo a Rachid, desde el primer momento se sospechó que había otra persona implicada (véase EL PAÍS del martes). Las investigaciones judiciales desarrolladas en las últimas 48 horas han llevado finalmente hasta la cárcel, como presunto coautor de ambas muertes, al argelino Alí Hassan, de unos 30 años, y también con antecedentes policiales.En fuentes de la investigación se tiene la convicción de que Rachid Mugrab, de 24 años, fue la persona que apretó el gatillo. Rachid, internado desde ayer en Carabanchel y sobre cuyas espaldas pesan 17 detenciones policiales, fue interrogado el miércoles en varias ocasiones por el juez. En una de las declaraciones estuvieron presentes varios miembros de la Brigada de Homicidios de la Policía Judicial, departamento que se encarga de las pesquisas. Fuentes de la investigación tildaron de "inverosímil" gran parte de los argumentos que empleó Rachid para defenderse y culpar de los crímenes a su amigo Alí Hassan.

El primer taxista asesinado, minutos antes de las doce de la noche del domingo, fue Felipe García, de 51 años y padre de tres hijos. Respecto de este crimen, ocurrido en la esquina de las calles de la Peña de Francia con la de la Huerta del Bayo, Rachid aseguró al juez que él pasaba por esa zona cuando vio a Alí Hassan dentro del taxi. Añadió que, cuando se acercó al vehículo, su amigo disparó contra Felipe García. Luego, según su relato, ambos salieron corriendo con objetos robados al taxista.

"Pruebas sólidas"

Según Rachid, él y Alí estuvieron luego, durante un buen rato, tomando unas copas en un bar y, poco antes de las dos de la madrugada, se subieron a otro taxi (la policía, no obstante, cree que no medió tanto tiempo entre el primer crimen y el segundo). Rachid ha confesado al juez que, después de subirse ambos al segundo vehículo, y a la altura del número 22 de la calle de Sombrerería, su amigo Alí Hassan sacó otra vez la pistola y disparó contra el conductor, el también taxista Federico García Nogal, de 48 años; seguidamente, le robó sus pertenencias y huyeron. Según las citadas fuentes, tanto Rachid como Alí Hassan -los dos están ya en Carabanchel- bebieron mucho esa noche. La policía no facilitó ayer la fotografía del segundo detenido.

Fuentes policiales y judiciales restan valor al testimonio de la persona que vio huir por las inmediaciones del lugar del crimen a un supuesto autor cuyo aspecto no coincide con el de Rachid (véase EL PAÍS del miércoles).

Frente a la declaración del acusado y de ese testigo, la policía dispone de "pruebas sólidas" que apuntan claramente hacia Rachid como autor material de los dos asesinatos. Se trata de huellas localizadas dentro de ambos vehículos, de pólvora impregnada en sus manos y de ropa con sangre.

El nombre de Alí Hassan como autor de los disparos lo sacó a relucir Rachid casi al comienzo de su declaración ante el juez. Indicó que Alí se hallaba en ese preciso momento -ayer por la mañana- detenido en los calabozos de la plaza de Castilla por una orden de búsqueda y captura. Alí Hassan también tiene algún antecedente policial, aunque ingresó por primera vez en una cárcel ayer, a diferencia de Rachid, que sí ha estado varias veces cumpliendo ligeras condenas.

El juez ordenó que se buscara rápidamente a Alí Hassan en los calabozos; sin embargo, cuando los agentes preguntaron por él, los funcionarios de ese departamento dijeron que ya había sido conducido a Carabanchel. La policía se desplazó a la prisión madrileña y le llevó ante el magistrado. Una vez en presencia del magistrado, según testigos de este interrogatorio, Alí Hassan negó su intervención en los asesinatos y dijo que él no había estado esa noche con Rachid.

No obstante, Alí Hassan admitió que es amigo de Rachid desde hace tiempo. El juez ordenó después un registro domiciliario en la vivienda de Alí Hassan, que concluyó sobre las cinco de la madrugada de ayer.

En la casa, la policía halló objetos "que pudieran tener relación con uno de los taxistas asesinados", aseguran estas fuentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de noviembre de 1994

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