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Jordania devolverá los santuarios de Jerusalén a los palestinos en 1996

Casablanca / Tel Aviv

Jordania se ha comprometido a transferir la custodia de los santuarios del islam en Jerusalén a los palestinos una vez que el acuerdo con Israel sobre el estatus definitivo de la Ciudad Santa entre en vigor en 1996, declaró ayer en Casablanca (Marruecos) el príncipe heredero jordano, Hasán, en aparente contradicción con lo estipulado en el tratado de paz suscrito por ambos países el pasado 26 de septiembre.

"En 1996, una vez que las negociaciones (entre palestinos e israelíes) sobre Jerusalén hayan concluido, nos comprometernos a devolver la custodia de los lugares santos a la Autoridad Nacional Palestina (Gobierno palestino)", manifestó el príncipe hachemí en una conferencia de prensa organizada con ocasión de la cumbre para el desarrollo de Oriente Próximo y el norte de África que se ha celebrado estos días en Casablanca.

Las manifestaciones del príncipe Hasán causaron ayer estupor en medios del Gobierno y del Parlamento israelí. No obstante, no está previsto que haya por ahora ninguna reacción oficial hasta conocerse el texto exacto de lo declarado por el hermano del rey Hussein. Sin embargo, en declaraciones hechas ayer a representantes de la radio estatal israelí, el príncipe Hasan desmintió parcialmente las manifestaciones que le atribuyó una agencia de noticias y afirmó que "no se transfieren derechos morales ni religiosos".

Levantamiento del cierre

El cierre de Cisjordania y Gaza decidido por el primer ministro israelí, Isaac Rabin, a raíz de la matanza de 22 civiles israelíes en un atentado del grupo radical integrista Hamás hace dos semanas, fue parcialmente levantado ayer. Ocho mil obreros palestinos, de menos de 30 años y casados, pudieron salir de sus casas en Cisjordania y, regresar a sus lugares de trabajo en Israel.Rabin había ya anticipado al líder de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasir Arafat, en la cumbre de Casablanca que el cierre de los territorios autónomos sería gradualmente levantado a partir de ayer.

Rabin sabe muy bien que el cierre de Cisjordania y Gaza constituye un castigo colectivo que afecta a miles de familias palestinas inocentes. Además, es consciente de que tales medidas sólo refuerzan a Hamás. En definitiva, el motivo por el que el Gobierno se ve obligado a tomar acciones punitivas es con el fin de apaciguar a la opinión pública israelí encolerizada después de un atentado.

Rabin sabe que sólo una solución política al conflicto puede acabar con el terrorismo. De ahí que se haya decidido a proseguir e incluso a acelerar las negociaciones con los palestinos. Rabin ha dado luz verde a la instalación de puestos fronterizos, controlados por aduaneros y policías palestinos, en Rafá, entre Egipto y la franja de Gaza, y en el puente de Allenby, entre Jordania y Cisjordania.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de noviembre de 1994