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Los juveniles de Valdano vapulean al Karlsruhe

Son un trío, pero recuerdan a la Quinta. Sandro (20 años), Víctor (18) y Raúl (17), los más avanzados de la nuevas generaciones del Real Madrid, dieron ayer rienda suelta a sus piernas y se exhibieron en una plaza mayor, el Wildparstadion de Karlsruhe, donde el Valencia recibió un 7-0 hace menos de un año. Con los tres juntos sobre el campo, el Madrid hizo una excelente segunda parte y apabulló a su rival.El Madrid de la primera parte fue irregular. Tuvo buenos momentos y alguna pájara, aprovechada por su rival para embestir una y otra vez la portería de Cañizares. La defensa blanca con Nando y Alkorta como centrales- sufrió en el juego aéreo, se sintió incómoda en las alturas.

Sandro, el mejor del partido, y Víctor, sustituto de Michel en el descanso, mejoraron sus prestaciones con la salida de Raúl. Con los tres sobre el campo se produjo un efecto de contagio. Con más de un juvenil en. la partida, los tres se sintieron más protegidos, en su curso natural. Entonces llegó la fantasía.

Víctor, es un interior derecha sobrado para el juego vertical y Raúl -un ex atlético-, un general del área, donde se mueve como en el salón de su casa. Es un goleador nato. Sus credenciales le delatan: la pasada temporada anotó 45 goles con los juveniles y este año lleva 13 en nueve partidos con el equipo de segunda división B. Valdano le puso con el primer equipo en un reciente amistoso contra el Oviedo y, por supuesto, firmó un gol. En Karlsruhe repitió. Fuera del área también dejó su sello: un magnifico pase diagonal a Dubovsky que éste desperdició.

En medio de tanto chupete emergió Amavisca (23 años), un futbolista de rango que llegó este año de puntillas a Chamartín y ya vuela alto. Apunta una enorme facilidad para golear. No es una rata del área ni es explosivo en los últimos metros, pero tiene dotes naturales para el desmarque, para no exigir permanentemente el balón al pie, un abuso en el Madrid de los últimos años. La mayoría de sus goles llegan en un mano a mano con el portero. Ayer, tras sustituir a Alfonso -muy difuso en su reaparición- concedió un gol a Raúl y anotó otro. Se adivina como el mejor socio de Laudrup, un amante del espacio, libre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de octubre de 1994