GIL, DE CERA Y A PAN Y AGUA
Jesús Gil ha decidido pasar hambre. No se trata de un ayuno penitencial, sino de estilizar su oronda figura. Para ello se ha propuesto perder 15 kilos en sólo 20 días. Recluido a ratos en una clínica de adelgazamiento de la localidad marbellí que gobierna, Gil se alimenta a base de caldos y otros líquidos. La empresa no parece fácil, y sus escapadas del establecimiento se repiten: para firmar convenios urbanísticos de muchas perras, unas, o inaugurar festejos locales, otras. Y es que sus largas ausencias en el consistorio no son bien entendidas por los vecinos, que se las critican. Para que ello no ocurra, el alcalde anuncia encargar su imagen en cera y sentarla en las dependencias municipales. Un millón de pesetas está dispuesto a invertir Gil y Gil en su doble, de buen material, que mantenga viva su presencia una vez que termine su enésima dieta.-


























































