Un viaje de vértigo
Entre disparatadas teorías de conspiraciones de banqueros para derribar al Gobierno y maniobras extranjeras para sacar beneficios de la ruina del país, el loco carrusel del mercado ruso llevó ayer al rublo en su segundo vertiginoso viaje de la semana, apreciándose aún más rápidamente de lo que había caído dos día antes.Pero esta recuperación, lograda a través de una intensa intervención del banco central, junto a nuevas restricciones a las operaciones en el mercado de cambios y una intervención en los tipos de descuento, no ha enfriado el ardor político provocado en todas partes por el colapso del martes. Las reservas del Banco Central se han resentido peligrosamente, descendiendo a un nivel peligroso. Además, se esperan nuevas turbulencias.
Tras la destitución del ministro de Finanzas en funciones, Serguéi Dubinin el miércoles, el puesto fue otorgado a su segundo, Andrei Vavilov, de 33 años, partidario del mercado libre, capacitado profesionalmente, pero débil políticamente. Todavía se mantiene en su puesto Víktor Gerashchenko, el gobernador del Banco Central, cuya destitución fue pedida por el presidente Borís Yeltsin. Su destino final está ahora en manos de la Duma, la cámara baja del Parlamento. Los legisladores reformistas quieren a Boris Fyodorov para ocupar el cargo al frente del Banco Central, un ex ministro de Finanzas, ahora de viaje en Londres.
Miembros de la oposición al Kremlin, mientras tanto, atribuyeron el desastre del rubio a la conspiración de extranjeros y criticaron a los capitalistas locales. "Esta es la segunda fase de privatizaciones, cuando es muy importante comprar todo lo más barato posible", afirmó Gennady Zyuganov, presidente del Partido Comunista.
El primer ministro, Víktor Chernomyrdin, se mostró calmado cuando, tras interrumpir sus vacaciones el miércoles en el Mar Negro, regresó ayer a la ciudad turística de Sochi, no sin antes ofrecer una explicación a los problemas del rublo, achacándalos a "una combinación de factores motivados por error de cálculo entre el Banco Central y el Gobierno". Chernormyrdin prometió mantener la inflación entre el 7% y el 9%. "No se puede dañar al país ahora".
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