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Reportaje:

Morir a 8.000 metros

'Al filo de lo imposible', diez años filmando el riesgo

El tercer intento del equipo del veterano programa de Televisión Española Al filo de lo imposible para alcanzar la cumbre del K-2, en el Himalaya, ha mostrado el precio de conseguir imágenes de la aventura. A más de 8.000 metros de altura el deportista porta la cámara con que captara sus hazañas y asume el riesgo de escalar la montaña y volver con un buen documental para televisión.La muerte de Juan Ignacio Atxo Apellániz y las graves lesiones por congelación de Juan José San Sebastián, sorprendidos por una tormenta en el descenso, truncaron el éxito de la expedición. Pero desde la ladera del K-2 llegaron ayer noticias esperanzadoras: la vida de San Sebastián no corre peligro.

Uno de los miembros del equipo, José Carlos Tamayo, comunicó ayer desde el campamento base, situado a unos 3.800 metros de altura en territorio chino, que el traslado de San Sebastián continuaba al ritmo que permitía su estado y pidió que se agilizara el traslado de un helicóptero para evacuar al herido.

Al filo de lo imposible -programa documental de La 2 dirigido por Sebastián Álvaronunca había vivido una, experiencia tan amarga como la muerte de Apellániz. En sus 10 años de existencia y más de 70. documentales producidos -con ventas a más de 15 países-, el accidente mas grave que los miembros del equipo recuerdan provocó la rotura de las piernas de una compañera. "Lo que ha ocurrido no es el resultado de una negligencia sin? culpa de la mala suerte" indican.

La realización de los documentales de Al filo de lo imposible requiere equipos formados por buenos deportistas, especialistas en la disciplina que aborde el documental, capaces de responder con nivel profesional a las exigencias de captar imágenes para un programa de televisión. "El alpinista que sube hasta una cima a 8.000 metros de altura lleva la cámara y rueda. La aventura no es sólo escalar sino conseguir el documental", dicen los compañeros que se quedaron en Madrid.

Atxo Apellániz deja atrás un, abultado historial de ascensiones a los picos del Himalaya y múltiples colaboraciones en rodajes para Al filo de lo imposible. Juanjo San Sebastián, el superviviente de esta última expedición al K-2, compagina su trabajo en la ciudad, empleado en una entidad bancaria, con una intensa dedicación al alpinismo.

Su pasión por el deporte de la montaña no ha acabado en la ascensión a los míticos ocho-miles. Ha quedado. plasmada en libros de divulgación, exposiciones audiovisuales, y reportajes y documentales para televisión. Además de participar con regularidad en Al filo de lo imposible, de TVE, San Sebastián ha rodado documentales para Euskal Telebista, como la serie Historia del alpinismo vasco.

La cumbre del K-2 parecía inalcanzable para el equipo de Al filo de lo imposible. En 1983 y 1989, en expediciones en las que también participó Juan José San Sebastián, se quedaron en el camino de la cima. El tercer intento pretendía llegar arriba por la vertiente norte del macizo. El primer contratiempo de importancia se registró el 18 de julio, cuando el navarro Iñaki Otxoa de Olza sufrió fractura! de brazo y coxis.

El 30 de julio dos miembros de la expedición, José Carlos Tamayo y Sebastián del Cruz, coronaron la montaña. La segunda cordada seguía sus pasos y alcanzó la cumbre cinco días más tarde. Un repentino cambio de tiempo les sorprendió en el descenso. Los expertos resumen en una frase el verdadero reto de los alpinistas: "En la montaña la meta no está en la cima, está en el campamento base".

El accidente de Alaska

Hace 14 años, otro accidente conmocionó el mundo del documental. La avioneta desde la que Félix Rodríguez de la Fuente filmaba en Alaska una carrera de trineos tirados por perros, para la serie de TVE El hombre y la Tierra -cuyo rodaje- sufrió especiales dificultades económicas y burocráticas-, capotó,y fue a caer a 20 kilómetros del poblado esquimal de Shaktoolik, junto a la costa del mar de Bering. En el accidente también fallecieron 'los operadores de fotografía Teodoro Roa y Alberto Mariano Huéscar, trabajadores de RTVE y colaboradores habituales de Rodríguez de la Fuente, así como el piloto Je la avioneta, Warren Dodson.Rodríguez de la Fuente, que nunca ejerció su verdadera profesión de médico-odontólogo, había alcanzado renombre intemacional por- sus series divulgativas sobre naturaleza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de agosto de 1994