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Un mago gallego llena de trucos y humor el Camino de Santiago

Ocho actores gallegos y un mago han levantado una carpa gigante en la Casa de Campo. En su interior hay un trozo de otro mundo: los ojos no sirven para ver La Vía Láctea; hay que fiarse de la emoción y la sorpresa. En el montaje estrenado en Santiago de Compostela en el Año Xacobeo, Antón López -el mago Antón- vuelca una fascinación por la magia y el teatro que espera contagiar a niños y adultos.

Los actores han conocido la magia desde el otro lado del espejo, pero ninguno de ellos ha contado los secretos aprendidos del mago Antón. "Tengo una formación teatral clásica. Es la primera vez que participo en un proyecto que mezcla tantos lenguajes", señala Celso Parada, el actor que encarna al arzobispo Gelmírez. Él se ha quedado pasmado con las habilidades mágicas de Antón: "Los juegos que parecen. más difíciles son los más sencillos", es la única pista que aporta Parada.La Vía Láctea tiene tres escenarios distintos, una pantalla gigante de vídeo, música del grupo gallego Milladoiro y las gracias del mimo Anllo, que encarna a un diablillo gamberro. "Es un espectáculo de multimedia creado a partir de un texto de Ramón de Mayrata. Es el nuevo género que quiero desarrollar. Por eso abandoné la magia de juegos de cartas y los trucos que se hacen a pocos centímetros del público. Prefiero la magia de grandes ilusiones en un marco teatral", explica Antón.

Grandes ilusiones

Las grandes ilusiones de La Vía Láctea no son pocas. Niños, jóvenes y adultos quedan boquiabiertos cuando una moto enorme desaparece del escenario y, como por arte de magia, vuelve a entrar en la carpa por la puerta de los espectadores conducida por la ayudante del mago Antón.

Antón despliega su poderío y da pruebas ciertas de su telepatía o habilidad para raptar algunos pensamientos de tres voluntarios del público, para hacer levitar al apóstol Santiago, subir un caballo al escenario o guillotinar a un diablillo.

"Es una obra hecha en Galicia para los que han recorrido el Camino de Santiago y para divulgar las aventuras de la peregrinación. La historia tiene validez porque el Camino no se acaba", comenta Antón. La compañía, creada para la ocasión, cierra la temporada mañana en Madrid. Antón se recluirá para crear su nuevo . espectáculo: la historia de un hombre que quería volar. Vinieron a Madrid confiando en que las buenas noticias correrían de boca en boca, pero no acertaron. "Es difícil actuar sin publicidad. Dependemos sólo de la taquilla y ha sido muy arriesgado", dice Antón.

La Vía Láctea. Explanada del lago de la Casa de Campo (metro Lago). Hoy, a las 19.00 y 22.00; mañana, a las 12.00 y 19.00. Precio: 800 y 1.200 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de junio de 1994

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