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La FSM se pone ya en campaña para reaccionar ante el desastre electoral

Los socialistas madrileños están enampaña electoral desde ayer. Esta es la decisión más importante que tomaron, en la noche del miércoles, los componentes de la "cohesionada" comisión ejecutiva de la Federación Socialista Madrileña (FSM). El adelanto de casi un año de la campaña se acompañará de distintas actividades para reaccionar ante el batacazo propio y ante la avalancha del PP. El nuevo secretario general de la FSM, Jaime Lissavetzky, se mostró ayer incluso esperanzado en contrarrestar la subida del PP lo suficiente -con una hipotética bajada conservadora al menos de dos puntos- para no perder el Gobierno de la Comunidad en mayo de 1995, cuando se celebren las elecciones autonómicas y municipales.En la prolongada resaca electoral, ayer le tocó el turno de las reacciones al Consejo de Gobierno de la Comunidad y a la dirección de la FSM, que se pronunciaron prácticamente en la misma línea. Lissavetzky, por parte de la FSM, y Ramón Espinar, como portavoz del Ejecutivo regional, coincidieron al achacar el ascenso del PP en Madrid -con sus votos del domingo conseguiría gobernar con mayoría absoluta- a un 'fenómeno de ola en todo el país que poco tiene que ver con la gestión que se haya podido hacer desde los ayuntamientos o la Comunidad".

Las razones del castigo

Lissavetzky y Espinar enumeraron las razones del voto de castigo al PSOE: "Casos importantes de corrupción, situación económica e imagen de división en el partido". Lissavetzky añadió otro factor, el del malestar urbano, que ejemplificó en el caso de la cooperativa PSV. El consejero de Educación y Cultura de la Comunidad aseguró que el 90% de los 576.000 madrileños que han dejado de votar al PSOE en las elecciones europeas con respecto a las generales de hace un año se han abstenido. El 10% restante se ha trasvasado, según Lissavetzky, a IU.Este hecho permite al dirigente socialista mantener la ilusión de que todavía se puede conseguir "que el PP no gane la Comunidad de Madrid".

Para lograr ese objetivo la FSM se ha recetado una terapia: la ejecutiva disparó ayer "el pistoletazo de salida" con vistas a las elecciones y ha convocado un comité regional del partido para el 3 de julio, en el que se nombrará un comité ético para desarrollar un código de conducta de los altos cargos y militantes socialistas. Además, se elaborará el borrador de la conferencia sectorial, que decidirá en otoño los candidatos y el programa.

La FSM pretende fortalecer en este tiempo sus agrupaciones locales, aumentar sus militantes y sacar a la calle a sus altos cargos las tardes de "los viernes socialistas" para que expliquen su discurso de izquierdas por barrios, distritos y municipios. Ese mensaje se enseñará también a IU, sindicatos, asociaciones vecinales y organizaciones no gubernamentales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de junio de 1994