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Tribuna:

Argumento / 2

Yo, la verdad, es que siempre pensé que éstos no iban a rematar la faena. Pero, como independiente que he sido y soy, creo que es bueno lo que ha pasado, porque lo cierto es que esta gente no ha sido receptiva a lo que pensamos una gran mayoría.Miedo, lo que se dice miedo, lo tenía yo de que repitieran mayoría de nuevo. Porque no es adecuado en una sociedad democrática que se eternicen en el poder estas gentes, que han demostrado no estar a la altura.

Fíjate que si he pecado de algo es de no haber previsto que, de verdad, iban a ser una alternativa consistente. Si no hubiera estado tan ciego habría hablado antes. Pero es que yo no quería un país que careciera de estabilidad. Ahora bien, ¿que hay estabilidad? Pues que cuenten conmigo.

Hace años, cuando la derecha era impresentable y todos nos creímos que las cosas sólo las podía arreglar Felipe, yo no habría colaborado con esta gente. Lo cierto es que no me repugna, ni mucho menos, trabajar con personas que han demostrado unos modales democráticos tan evidentes.

Yo siempre he tenido muchos amigos en todas partes. Si no he tratado mucho a algunos amigos de derecha es porque estaba liado.

No, no es que haya cambiado mi punto de vista. Lo que ha cambiado es el país. Ya no valen los esquemas viejos.

Derecha e izquierda son conceptos anticuados en la España y la Europa de hoy. La pregunta es: ¿cuál es la política posible?

Claro que he tenido responsabilidades a lo largo de esta década. Pero hay que saber distinguir entre un puesto político y un puesto técnico.

Verás, es que existen muchas maneras de obligarle a uno a coger un carné.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 1994