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El jefe del juego asesino se cree Dios y se sabe el Código Penal, segun sus amigos

Las muertes que se plantean en los juegos de rol daban energía a Javier Rosado, de 20 años y cabecilla de los asesinos del juego, quien, junto a Félix M., de 17, mató a sangre fría a Carlos Moreno, de 52, el pasado 30 de abril al hacer realidad la ficción que habían inventado ellos mismos. Amigos suyos comentaron ayer también que Rosado se cree Dios, odia a sus padres y se sabe de memoria el Código Penal, en una concentración callejera a la que asistieron centenares de jóvenes aficionados a los juegos de simulación. Junto con la familia de la víctima, manifestaron su repulsa por el crimen y proclamaron el carácter pacífico de su afición.

Los aficionados a los juegos de rol no quieren tener que abandonar su mundo de ficción. Dos centenares de apasionados de este tipo de juegos asisteron a la manifestación convocada en la calle de Bacares del barrio madrileño de Manoteras, en el mismo lugar donde la pareja de estudiantes sobrepasó la simulación y llevó el juego hasta el final sangriento.

"El rol estimula la imaginación y la creatividad, pero nunca la barbarie", comentaban los adeptos a esta actividad lúdica. Arropados con una pancarta en donde se podía leer el lema "Rol: contra la violencia", los congregados mostraron su rotunda repulsa por el "macabro crimen" de Manoteras.

En el mismo sitio se manifestaron a la vez los amigos y familiares de Carlos Moreno. El hijo de la víctima, rodeado de sus colegas, afirmó: 'Lo que más me ha dolido de todo es que ningún cargo público o institución se ha interesado por nosotros". La empresa de limpiezas Impecable, donde estaba empleado Carlos Moreno, se ha preocupado de buscar un catedrático de la facultad de Derecho para que ejerza la acusación particular en el caso.

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Los aficionados se concentran para defender el carácter pacífico de los juegos de 'rol'

VIENE DE LA PÁGINA 1A Carlos Moreno, hijo del asesinado, le molesta que se oculte la cara de los asesinos de su padre: 'Tengo ganas de que se vean sus caras y de que todo el mundo conozca a- estos mimados que se divierten matando a una persona".

Los dos estudiantes están encarcelados. Rosado, estudiante de Químicas, recluido en la prisión. de Valdemoro, mientras que Félix M., que cursaba COU, se encuentra en Alcalá-Meco. Ambos eligieron a su víctima al azar, cuando esperaba un autobús, y le asestaron 16 puñaladas. Rosado escribió un relato frío y detallista del crimen.

El hijo de la víctima demostró su confianza hacia -los juegos de rol en general: "No conocía estos juegos, pero he mantenido reuniones con varias asociaciones y deduzco que no son peligrosos".

El colectivo de jugadores de rol se plantea sumarse a la acción popular. A partir del lunes abrirán una cuenta con el objetivo de ayudar a la familia Moreno en los trámites judiciales.

David Méndez, portavoz de 70 asociaciones de roleros, anunció que deben unirse todas las entidades "para borrar la mala imagen" que se está dando de ellos. Hay casos de padres que tiran a la basura los juegos de sus hijos. "El mío me ha dicho que lo mejor que puedo hacer es desprenderme de él y no puedo convencerle de lo contrario", aseguró Andrés Pérez, de 23 años.

Para fin de mes está prevista la celebración de partidas callejeras para demostrar las virtudes del rol y difundir que es un juego inocente. Según Félix Rivas, de 21 años, "este pasatiempo es un buen cauce para que la gente establezca buenas relaciones y haga cosas positivas".

Pedro Alcántara cree que les están vapuleando: "Es como decir que los actores pierden el control de la realidad o que, por ver Superman, todos nos vamos a poner a volar por la calle". Entre los jóvenes concentrados había varias asociaciones de jugadores de rol de la Complutense de Madrid. Javier Rosado estaba matriculado en Químicas.

Según Eduardo Moreno, vicepresidente de la asociación de jugadores de rol de Biológicas, el supuesto homicida no pertenecía a ninguna entidad y "no jugaba en la universidad, sino en su casa, donde había inventado el juego de las Razas, que no existe en el mercado".

Estos colectivos universitarios aseguran que algunos decanatos de la Complutense estudian ahora impedir que se legalicen estas entidades. En Químicas hay una asociación en trámites para registrarse, pero el vicedecanato les ha negado el permiso, informa Servimedia. Eduardo Moreno explica: "En Biológicas no tienen problemas con la asociación porque la vicedecana a veces juega con nosotros, e incluso nos apoya y defiende, pero en otros sitios están teniendo problemas, y se les identifica incluso con ataques que perpetran cabezas rapadas".

Los jugadores de rol se ofrecieron ayer a la Administración para colaborar en la regularización de esta afición. "Somos 340 clubes en toda España y nos tenemos que desvincular de hechos violentos", indicó Moreno.

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"Disfruta con la muerte en el juego"

Los, conocidos de Javier Rosado, de 20 años y cabecilla de los asesinos del juego, quien, junto a Félix M., de 17, mató a Carlos Moreno, ofrecieron ayer un perfil de su forma de ser, en el que destacaron que se cree Dios, odia a sus padres y se sabe de memoria el Código Penal.Un compañero suyo en los juegos de rol indicó ayer, en el descampado del barrio madrileño de Chamartín donde se produjo el asesinato de Moreno mediante 16 cuchilladas, que Javier solía cambiar las reglas a su antojo, dirigía siempre el desarrollo de la partida y se irritaba violentamente cuando le resultaba adversa.

Sus conocidos hablaron ayer de quien escribió con minuciosa frialdad en su diario la muerte que, junto al estudiante de COU Félix M., dio a un empleado de la limpieza escogido por ser mayor, calvo y gordo: "Habla mal, con tacos; es muy dominante, odia a sus padres y se sabe de memoria el Código Penal". Por esta última razón, el conocimiento de la legislación, suponen que podría haber "toreado" a la policía al prestar declaración.

Debajo de sus enormes gafas ocultaba una nariz rota, como si fuera un boxeador derrotado, y solía vestir con pan talones vaqueros anchos, guardapolvos y zapatillas de la mar ca Puma, proseguían ayer describiendo sus compañeros de juego y conocidos del barrio. Ahora, la casa donde Rosado vivía con sus padres en la calle Carlos Caamaño está en venta. "Sus padre se han ido a vivir a la otra punta de Madrid", comentaba un vecino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de junio de 1994

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