Valentina se jubila

Mari Carmen Goñi protagonizó la popular serie infantil "Los chiripitifláuticos"

Aunque el nombre de Mar¡ Carmen Goñi pase inadvertido ahora para la mayoría de la gente, es prácticamente seguro que quienes crecieron con la televisión en los años sesenta no han podido olvidar a un personaje al que esta mujer dio vida durante ocho años: Valentina, una chiripitifláutica dulce, romántica, aventurera y marimandona que se trajinaba como nadie a Locomotoro, el Capitán Tan, el Tío Aquiles y a los malvados hermanos Malasombra.El primer capítulo protagonizado por es tos estrafalarios per sonajes fue emitido por Televisión Española en 1966; y el programa, titulado Ven a jugar con nosotros, se mantuvo en una primera etapa durante seis años ininterrumpidos. Las casi tres dé cadas transcurridas desde entonces han ,convertido a Valentina en una ágil abuela de 64 años a punto de jubilarse, pero que conserva intacta su inconfundible voz por la que me re conocen hasta los taxistas" y su familiar sonrisa. En el salón de su casa, situada en la madrileñá calle de Alberto Alcocer, no se observa ninguna fotografía ni detalle que evoca a aquella lejana Valentina. Prácticamente todos los recuerdos permanecen en el más absoluto caos en una polvorienta y vieja maleta, en la que su familia -un marido, cinco hijos y cinco nietos- no parece recrearse a menudo. "No conservo demasiadas reliquias y las que tengo están revueltas y desordenadas. Del programa televisivo sólo tengo un capítulo grabado, que a mis nietos les hace ilusión verlo. Pero no le dan demasiada importancia", declara Mar¡ Carmen Goñi.

El espacio infantil que la convirtió en una heroína para millones de niños españoles, y que en una segunda y última etapa que duró dos años (19741976) se tituló Los chiripitifláuticos, no fue el primer trabajo de éxito de esta navarra, que llegó a Madrid a mediados de los cincuenta para estudiar canto y arte dramático. En Radio Intercontinental y después en Radio Madrid, Mar¡ Carmen Goñi, como locutora y entrevistadora, había comprobado ya la fascinación que sobre la opinión pública ejercía, mucho más en aquellos años, la intervención en un medio de comunicación.

Su primera aparición en televisión se produjo en 1962 y de pura chiripa. Se trataba de una encuesta que emitía TVE y que se realizaba en la calle", recuerda. "La pregunta era: 'Señora, ¿qué hace con la comida que le sobra?, ¿la tira o la guarda para el día siguiente?'. En este sondeo culinario le acompañaba otra joven novata para la que también era su primer programa: Pilar Miró. Ninguna de las dos se imaginaba entonces que sus nombres pasarían a formar parte de la historia de TVE.

Mar¡ Carmen Goñi atribuye parte del éxito de Los chiripitifláuticos al hecho de que en aquella época no había competencia televisiva. "Pero, sin duda, era también un programa de calidad. Los personajes estaban muy logrados y elaborábamos cuidadosamente cada capítulo. Grabábamos canciones diferentes para cada uno de ellos, cuidábamos hasta el más mínimo detalle de la coreografía y los actores mismos nos divertíamos muchísimo. A mi no me costó nada adaptarme a Valentina, a pesar de que yo no había trabajado nunca como atriz. Óscar Banegas, el creador de los personajes, ya fallecido, era amigo de la familia y en cierta forma recreó una Valentina a mi medida. Yo creo que le incorporó muchos rasgos de mi personalidad.

Durante los años que permaneció en antena el programa, fue el personaje infantil -más popular en todo el país. Recibía centenares de cartas y tenía que asistir a una multitud de actos sociales en los que se reclamaba su presencia.

Escolta policial

"Toda esa parafernalia que acarrea la fama yo la llevaba mejor que mi familia. Éramos muchos y no era fácil pasar desapercibidos cuando nos íbamos de vacaciones. En ocasiones tuvimos que recurrir a escolta policial para poder pasar unos días de descanso tranquilos. También teníamos dificultades para rodar en la calle. El público derribaba las vallas de seguridad, tiraba las cámaras... era imposible trabajar". Pese al éxito obtenido, ninguno de los actores protagonistas -todos viven en la actualidad- volvió a intervenir en espacios infantiles de televisión y la mayoría se desvinculó por completo del medio. Mari Carmen Goñi participó más tarde en cuatro programa titulada

Las canciones del desván, dirigida por Fernando García Tola, pero la mayor parte de su vida profesional la dedicó al doblaje y, entre otros, le prestó la voz a Petete y al narrador de Bambi. En los últimos ocho años trabajó en los estudios de sonido de su marido, Pedro Mengíbar; "pero yo no estoy hecha para estar metida en un despacho y hace unos meses decidí dejarlo y dedicarme a disfrutar de la vida. Quizá más adelante me anime a escribir algo, pero por el momento no tengo intención de hacer nada", afirma.

El próximo mes, Canal Sur dedicará a Los chiripitifláuticos un programa especial de efemérides. Será la primera vez que se reúna todo el equipo al completo desde que finalizó la serie en 1976. "Esperamos convencer al Tío Aquiles para que nos acompañe, porque está un poco deprimido", dice Valentina, cuya voz todavía no se ha apagado del todo en televisión. Los sábados, en Antena 3 TV, se la puede escuchar al inicio de un programa titulado P¡ket Fences.

De los programas infantiles actuales lo que menos le gusta es la violencia de su contenido. "Estoy en contra de todo lo que sea violento. Nuestras peleas con los hermanos Malasombra se reducían a tiramos tartas y arrojarnos cubos de agua. Me horrorizan esas series japonesasque además de recurrir continuamente a una violencia terrible ni siquiera son bonitas".

Considera, por otro lado, que lo que más les gusta a los niños son las cosas de siempre. "Mucha gente dice que Walt Disney es un cursi. Pero a mí me parece que Bambi sigue llegando al corazón de los más pequeños. Aunque haya cuentos maravillosos, que los hay, ellos siempre quieren oír los clásicos El gato con botas, Caperucita, Blanca Nieves... No sé qué tendrán estos cuentos, pero la verdad es que arrasan".

"En cualquier caso", concluye Valentina, "el mejor programa infantil es la publicidad, quienes tengan hijos estarán de acuerdo conmigo. Los niños se quedan literalmente pegados a la pantalla. Ha sido así desde el principio de la historia de la televisión. ¿Por qué? Porque los anuncios se repiten mucho y se los aprenden, y ver algo que se sabe les resulta muy gratificante. Ése es el secreto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 18 de mayo de 1994.

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