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Las merendillas de San Marcos

5.000 vecinos de Valdemoro celebran al santo con hornazos de huevo duro y tortillas al aire libre

Los vecinos de Valdemoro (19.000 ha bitantes) se acercaron ayer hasta el parque Bolitas del Airón, dentro del enclave natural de la dehesa del Boyal, para cele brar con una merienda el día de San Marcos. Esta tradición se remonta al siglo XVIII, cuando vecinos de pequeñas poblaciones agrícolas como Valdemoro, Pinto o Ciempozuelos se acercaban en romería hasta la ermita de Santiago, situada en la misma dehesa. Tras el recogimiento y la oración, los participantes merendaban al aire libre, y el colofón al yantar lo ponía el típico San Marcos u hornazo de Valdemoro.

Este dulce es una torta de mazapán con un huevo duro en el centro. En la década de los noventa, la ermita y la romería han desaparecido y, sin embargo, este singular hornazo dulce sobrevive.

Otro compañero casi inevitable en el día de San Marcos es el mal tiempo. Muchos vecinos incluso consideran la lluvia un símbolo de buena suerte. Paloma, vecina de la localidad, que se acercó ayer con sus dos hijos al parque, supone que "antes se consideraría un buen presagio para la agricultura", aunque lamenta: "El año pasado se suspendió una exhibición de cometas por el mal tiempo". Antonio, administrativo de 30 años y residente en Valdemoro desde hace dos, riza el rizo de la tradición y asegura que "en Fuenlabrada se celebra en marzo el día de la tortilla y nunca llueve, mientras que San Marcos casi siempre está pasado por agua".

Una tarde sin 'cole'

La jornada se inicia a las cuatro de la tarde con buen tiempo, y los chavales, que consideran el recurso a la lluvia como un "consuelo de tontos", son los grandes benefíciarios de "la tarde sin cole por el santo". Castillos hinchables, exhibiciones de escalada y concursos de dibujo son algunas de las actividades de que disponen los más jóvenes preparadas por la Concejalía de la Juventud con un presupuesto de 500.000 pesetas. Según el Ayuntamiento, "tampoco se fuerza mucho a la gente a participar, porque es una fiesta sobre todo familiar".Cinco agentes de la Policía Municipal se encargan de la seguridad. Reunir padres con niños perdidos suelen ser sus actuaciones más comunes.

Aquilino, un veterano comerciante de la localidad, ha vivido, a sus 54 años, muchas fiestas similares. Ayer acudió acompañado de su mujer y su hija para echarse un pasodoble en el baile programado para la tercera edad. A su juicio, lo que más ha cambiado en estas últimas celebraciones del día de San Marcos es la presencia masiva de jóvenes, que "da al día una vitalidad increíble". Algunos recuerdan celebraciones pasadas, y en especial una con globos aerostáticos que dejó huella en Carlos, un joven de 13 años que desea ser ingeniero aeronáutico. A las seis de la tarde, tras la omnipresente tortilla, comienza el desfile de los hornazos, que desde la pasada semana se han ido adquiriendo de forma regular en las panaderías de la localidad. Carlos y Patricia, portavoces de un grupo de jóvenes que bailaban con la música de un radiocasete, comentan las bondades del dulce. Para ella "está rico, aunque el huevo cocido, después del postre, no apetece mucho".

Cinco mil personas, según la policía local, han participado en la jornada. Al caer la tarde comienza la recogida, mientras las madres llaman a sus retoños más remolones. "Ha hecho muy buen tiempo, ¿verdad?", es la despedida más común en un día en el que casi todo el mundo ha mirado de refilón al cielo más de una vez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de abril de 1994