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Tribuna:

Berluscónez

Las encuestas trabajan el gusto de los electores, según técnicas extrapoladas de Los 40 principales. Tantas veces nos dicen los nombres de los 40 principales que finalmente les otorgamos el donde la principalidad. Las encuestas ya colocan a los aznaritas por encima de los felipitas -y, por favor, que nadie me añada la ese porque aznarita o felipita no es lo mismo que aznarista o felipista- Si el felipita se desengancha del mono, el aznarita se acoge a él con escaso entusiasmo. Al PP le va a ocurrir lo que a esos equipos de fútbol que ganan las ligas porque las pierden los demás. Pero es posible que entre tanta quiebra de encantamientos a alguien se le ocurra que necesitamos un Berlusconi español, un Berluscónez que vaya más allá de esos candidatos de requiebro y de chotis que fueron Ruiz-Mateos o Jesús Gil y Gil.Berlusconi es un monstruo de Frankenstein, engendrado por el Milan y la televisión, bajo el padrinazgo de Craxi. ¿Qué ciudadano español podría ser el providencial dala¡ lama de la nueva derecha tan políticamente despolitizada? Empecemos por el fútbol. ¿Qué presidente de club carismático tiene palmito para lanzarse a la política al grito de "¡Fuerza España!"? Tal vez Mendoza cuando era menos provinciano, Lendoiro si fuera menos llorica, Núñez si no fuera tan bajito y además emblemático representante del peligro catalán... Si encontraramos un presidente de club de fútbol candidato, no tendría los vínculos telegénicos de Berlusconi y finalmente sería muy difícil atribuirle un equivalente de Padrino a lo Craxi, aunque abunden aquí los bonsáis de Craxi. Fallido Mario Conde, el más prefabricable, ahora en plena travesía del desierto con la cantimplora llena de champaña Roederer Cristal, ni un Berlusconi para entretener la historia... ReconocedIo. La raza degenera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de marzo de 1994