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LA FIESTA DE LA TELEVISIÓN.

La televisión alemana compite con un corto erótico

La retransmisión de la entrega de los oscars, la gran fiesta de la televisión seguida por más de mil millones de espectadores, tiene un secreto tan bien guardado como los papeles del Pentágono: el coste del programa, que este año corre a cargo de la cadena ABC. Lo único que se sabe es el precio de cada anuncio: 630.000 dólares (88 millones de pesetas) por 30 segundos. Además de los spots, tres marcas -Revlon, Coca-Cola y General Motors- financian la retransmisión y colocan de forma preferente sus símbolos en los segmentos que patrocinan. La publicidad se inserta cada 12 o 13 minutos, con precisión matemática. El España, los telespectadores pueden seguir la ceremonia en directo desde Los Ángeles a través de Canal+ (en codificado) y Cinemanía, integrada en Canal Satélite, también sólo para abonados.

Un maestro holandés, uno de los cortometrajes que compiten por los oscars, ha sido producido por la televisión pública alemana, y su contenido es marcadamente erótico. La directora, Susan Seidelman, conocida por haber dirigido a Madonna en Buscando a Susan desesperadamente forma parte de una selección de realizadores entre los que figuran Nagisa Oshima, (El imperio de los sentidos), o Bob Raffelson (El cartero siempre llama dos veces). La televisión alemana también trató de convencer en su día a Pedro Almodóvar, pero el director español estaba entonces ocupado con el rodaje de su película Kika.El maestro holandés cuenta la historia de una ATS que antes de cosarse visita al Metropolitan Museum de Nueva York y se enamora de un cuadro de un maestro holandés del siglo XVI. A partir de ahí, vive una serie de fantasías eróticas con un flamenco.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de marzo de 1994