Margot Loeffier,
cuya relación sentimental con el presidente de Austria, Thomas Klestil, provocó la separación matrimonial del político, no se ha reincorporado al servicio diplomático después de las vacaciones que se tuvo que tomar mientras se ventilaba este asunto. Loeffler, con una brillante carrera como diplomática, tenía que haber vuelto esta semana al ministerio, pero no ha aparecido. La razón es que podría convertirse en la jefa de mercadotecnia del consorcio Swarovski, que es el símbolo mismo de Austria fuera de sus fronteras gracias a sus figuritas de cristal. La razón de Estado obligó a Loeffler a abandonar su puesto como jefa de Gabinete para Asuntos Internacionales en la Cancillería de la Presidencia, pero parece que otras le han llevado a no volver al ministerio austriaco de Relaciones Exteriores, de donde había salido junto con Klestil, que fue su director general.


























































