El Sanse vuelve a puntuar en Madrid

Los norteños empataron con el filial del Atlético

El Sanse se dio otro paseo por la comunidad madrileña y se llevó su bolsa medio llena a la avenida de Matapiñoneras. Con el Atlético de Madrid B no tuvo que viajar muy lejos. La castiza glorieta de Pirámides sirvió para que el equipo sansero se dejara un nuevo negativo. Ya sólo le quedan dos. Cuando el equipo de Salmerón visita a sus vecinos saca tajada. Lo hizo en Las Margaritas (0-0) con el Getafe, repitió en la Ciudad Deportiva (1-4) y ayer lo refrendó en el estadio Vicente Calderón (0-0), el campo que le faltaba.Los jugadores del Sanse siempre acuden al Calderón como el que se enfrenta a la cena de Nochebuena, el mejor menú del año. El plato más apetitoso de los sanseros es el estadio Acostumbrados al barro y a las estrecheces de Matapiñoneras, la jugosa hierba que exhibe el Calderón es un bálsamo para unas piernas repletas de arañazos por el roce arenoso. Se acoplaron mejor a este terreno los hombres de Joaquín Salmerón, el entrenador del Sanse. Es una vez al año la que pisan este estadio y no es cuestión de desaprovecharla.

Al filial rojiblanco se le habían bajado los humos después de la derrota de la pasada jornada. Este tropiezo quebraba una cadena de resultados positivos. Salió cauteloso el Atlético. Tanto que pronto vio cómo el cuero paseaba por su portería con un pase vip (very important person). Ricardo, el portero rojiblanco, alertaba a sus compañeros sobre la presencia del incómodo elemento. El habilidoso Soriano falló en dos ocasiones ventajosas. Los defensas sanseros Juan Díaz y Manolo Martín se animaron y también participaron en la fiesta. Pero demostraron su ingenuidad ante la puerta contraria. Estos cuatro fallos no tuvieron respuesta. Sólo al final de la primera parte, el delantero rojiblanco César intimidó a los visitantes.

Aunque el cerebro del Sanse, Prieto, había dejado la varita en Matapiñoneras, los visitantes acabaron la primera parte con soltura. Poco después del inicio del segundo periodo el árbitro expulsaba al rojiblanco César por doble amonestación. Los planes de Salmerón sufrían una variación: el empate es un buen resultado, pero después de la expulsión hay que intentar llevarse todo el botín a casita.

Fue cuando aconteció una jugada curiosa. El árbitro señala una falta a favor del Sanse. Nadie pide barrera y Prieto ve adelantado al guardameta rojiblanco. Lanza un sensacional disparo y marca. El colegiado duda, pero finalmente manda repetir la falta. Prieto protesta y se gana la cartulina.

El Sanse no hubiese necesitado de la legalidad de esta jugada si sus continuos paseos por el área rojiblanca se hubiesen culminado. Con el pitido final, los jugadores visitantes mostraron su alegría. No rompe su tradición el equipo de Salmerón: visita a cualquier campo de la Comunidad, puntito seguro. Fuera de este territorio, sin embargo, el Sanse se va de vacío. La preocupación llega ahora: el equipo de Joaquín Salmerón ya ha visitado los campos de sus tres paisanos. Corre el peligro de que se seque su cuenta de positivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de diciembre de 1993.