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El teatro de la Zarzuela reconoce que el sorteo para adjudicar los abonos de la ópera es injusto

El sistema actual favorece a determinados apellidos

Los responsables del teatro de la Zarzuela, dependiente del Ministerio de Cultura, reconocen que el sorteo que desde hace seis años adjudica a los melómanos los abonos para la ópera es imperfecto. Sin embargo, no encuentran uno mejor. La semana pasada, un notario extrajo de una bolsa las dos primeras letras del apellido a partir del cual se distribuirían, por orden alfabético, los 3.783 abonos en juego. El método, ya de partida, penalizaba a los apellidos que comienzan por doble vocal o doble consonante, puesto que las letras extraídas no volvían a la bolsa.

Pero esto no es lo más grave. El sorteo impuesto por el Teatro de la Zarzuela concede muchas más posibilidades a un apellido que empiece por A que a otro que comience por H. Ello se debe a que cada combinación de dos letras posible no tiene el mismo número de solicitantes.Los Álvarez reúnen, con el sistema empleado, más posibilidades que los Hernández. Los primeros resultan beneficiados porque por delante de ellos había sólo 271 personas cuya primera letra era la uve doble, la equis, la i griega o la zeta. Si hubiera salido cualquiera de estas letras (incluso alguna más anterior) habrían obtenido el abono.

Sin embargo, a los Hernández no les valían tantas letras. Por delante tenían un tapón formado por los 1.404 melómanos cuyo apellido empezaba por la letra ge. De esta forma, mientras un Abad podía resultar beneficiado por cerca de la tercera parte de las 812 posibles combinaciones de dos letras, un apellidado Huerta, por ejemplo, apenas llegaba a un 10% de probabilidades.

En esta peculiar tómbola no todos los participantes tenían el mismo número de papeletas puesto que, sin hacer un análisis excesivamente exhaustivo del listado utilizado, queda claro que casi cada solicitante tiene una probabilidad diferente. Una situación extrema podría darse en el caso de que 3.784 personas se apellidasen Pérez: el último de estos Pérez no tendría ninguna oportunidad.

Aálvarez no

El subdirector del teatro, José Luis Morata, reconoce la imperfección del sistema en apellidos cuyas dos primeras letras sean iguales. Un Aálvarez o un Eeckman (ambos existen en la guía telefónica) nunca lograría que la segunda letra de su apellido fuese extraída del saco si había sido sacada a la primera. Las letras afortunadas no volvían a ser introducidas.Los responsables del teatro ya han probado otros métodos de adjudicación. En 1983, los abonos se vendieron directamente en taquilla según iban llegando los aficionados al local. Tuvo que ser eliminado a causa del gran número de reventas que acapararon las ventanillas.

Al año siguiente, y buscando una mayor equidad en el reparto, se arbitró un sistema que concedía un número a cada aficionado. Conforme llegaba la solicitud, debidamente certificada en Correos, se le daba una numeración que luego entraría en el sorteo. A partir del dígito agraciado se concedían en orden numérico los abonos. "Ese método también se dejó de lado al comprobarse que los reventas coaccionaban a los empleados de las estafetas para que enviasen las cartas en días altemativos y así aumentar sus posibilidades", afirma Paloma Vázquez, jefa del departamento de abonos y taquillas.

Los directivos del teatro encargaron un estudio sobre otros teatros. Descubrieron que en el Convent Garden de Londres o en la Scala de Milán el sistema consistía en meter en un saco todas las solicitudes y extraerlas al azar.

"No lo hacemos así, porque podrían surgir pronto suspicacias sobre la limpieza del sorteo", dice Morata. Desde entonces, el sistema alfabético se ha venido repitiendo, "a pesar de que no es perfecto. Pero, ¿conocen alguno mejor para repartir 4.000 abonos entre 14.000 personas?", preguntan.

Si se mantiene este sistema, los aficionados no tienen por qué movilizar a sus conocidos para tener todas las letras del abecedario. Se pueden aumentar las posibilidades seleccionando: un Zurita cubre las últimas letras del abecedario, un Izquierdo sirve para otro buen tramo del alfabeto. Y en las zonas del listado más concurridas el mejor de los Pérez nunca podrá ofrecer ninguna ventaja ante un buen Peláez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de diciembre de 1993