Una sesión de manual

Un analista explicaba ayer la teoría que, en su opinión, resume las últimas sesiones de la Bolsa española. Una breve sinopsis sería la siguiente. Los datos que periódicamente produce la economía nacional son malos, pero no sorprenden. A falta de mes y medio para cerrar el ejercicio -por otra parte brillante-, los inversores lo tienen que ver muy claro para lanzarse. Así que son las Bolsas extranjeras las que animan o no a las nacionales. Los gestores aprovechan entonces estas variaciones mínimas para intentar alguna ganancia, modesta por lo demás. Es exactamente lo que sucedió ayer: una sesión de manual.Planteamiento: el IPC de octubre (0,4%) dado a conocer ayer no sorprende a nadie. Sin embargo, el índice de Madrid desciende ligeramente hasta perder la cota del 300%. Nudo: la animación de las Bolsas de Francfort y París convencen a los inversores de que algo se puede hacer aquí también y barrer para casa si el índice se recupera ligeramente. Desenlace: la Bolsa de Madrid acaba ganando 0,85 puntos -que haciendo cálculos equivale a un 0,28%-, para cerrar a 300,89%.
Cierto es que la ganancia es modesta. Pero es que la animación de las extranjeras tampoco fue para dar saltos: París ganó un 1% y Francfort un 1,69%. Por el contrario, Londres perdió un 0,21%.
El volumen negociado (19.700 millones de pesetas) es inferior al del viernes y se coloca en una banda indeterminada: superior a lo escaso pero inferior a una cifra media.


























































