Xenofobia laboral
En un momento de reflexión, algo que actualmente está elevado a la categoría de privilegio, y a raíz de una información en la que se manifestaba el reforzamiento de la vigilancia policial en las costas del Mediterráneo andaluz como prevención de la posible entrada ilegal de emigrantes africanos, me introduje en la piel de uno de ellos y analicé las causas y consecuencias que motivaban a realizar tan magna aventura.Entre las primeras de esas causas están la falta de trabajo, cuestiones políticas y otras de menor consideración.
Respecto a las segundas, se encuentran el abandono de tus seres queridos, transporte -marítimo- muy peligroso, un trabajo clandestino superexplotado y con una insignificante remuneración, la constante temeridad de detención y, lo que es aún peor, morir a manos de los skin heads, etcétera.
Pero el fin justifica los medios, y todo esto se olvida si se logra retornar, algún día, con alguna fortuna y sacar de la miseria a tu familia, que tanto anhelas.
No quisiera finalizar sin discrepar de la idea, tan extendida, justificando el cierre de barreras a estos trabajadores por la inmensa cantidad de parados nacionales que existen -superan los dos millones de personas-, pues supongo que emigrar de la tierra que les vio nacer y llegar a otra cultura para trabajar, forzado por las circunstancias, no será plato de buen gusto. Además, estas personas quizá olvidan que este país fue emigrante y quién sabe si algún día debamos serlo de nuevo.
Por último, sólo me queda adherirme y mostrar mi más fraternal solidaridad, desde la distancia, a ese grupo de xenófilos que el pasado domingo día 17 de octubre se manifestaba en Almería contra el racismo y la xenofobia- José Carlos Solana Martínez.


























































