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710 efectivos de seguridad

Quinientos policías nacionales y 100 guardas jurados velarán por la seguridad del partido. Junto a ellos, los 110 empleados fijos discontinuos del club que controlan el acceso al estadio Calderón. Un total de 710 efectivos se encargará, por tanto, de tranquilizar un derby que, como siempre, nace cargado de emociones.El control de los grupos ultras de ambos equipos, Ultra Sur los del Madrid y Frente Atlético los del Atlético, es la principal preocupación de los responsables de la seguridad. Los primeros, unos 1.500 previstos, serán escoltados por la policía en su acceso y desalojo del estadio y ocuparán una zona acotada del mismo en el segundo anfiteatro del fondo norte.

Según Julio Moreta, el delegado para la seguridad del Calderón, se seguirá la misma estrategia que en anteriores encuentros calificados igualmente de "alto riesgo".

Incidentes al margen, el estadio Calderón ofrecerá un aspecto magnífico, una imagen que no se da desde hace muchos años. El cargo en taquilla es de 150 millones de pesetas, con precios que oscilan entre las 3.000 y las 8.000 pesetas. Al mediodía de ayer se habían recaudado 75 millones y estaban casi agotadas las localidades más económicas (de 3.000 y 4.000 pesetas). El Real Madrid encargó 3.400 entradas.

El Atlético no confía en poder colgar el cartel de no hay billetes, por aquello de la retransmisión televisiva, pero sí en alcanzar la mejor entrada desde que Gil tuvo acceso a la presidencia del club hace siete temporadas. Será el décimo Atlético-Madrid que viva el Calderón con Gil en el palco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1993