14 años con el INI, Fiat y los alemanes

Madrid / Barcelona - 29 sep 1993 - 23:00 UTC

Juan Antonio Díaz Álvarez las ha conocido de todos los colores en Seat. Entró en la empresa en 1979 y en estos años ha vivido la etapa en que era propiedad del INI, luego el intento frustado de integrarla en la órbita de Fiat y, finalmente, la entrada de Volkswagen.Asturiano de 55 años, padre de tres hijos y miembro del Opus Dei, Díaz Álvarez es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Oviedo. Posteriormente se diplomó en alta dirección de empresas por el IESE de Barcelona. Quienes le conocen dicen que es un hombre de pacto, que ha logrado ganarse la confianza de los sucesivos dueños de Seat.

Su acceso a la presidencia de Seat se produjo en 1984 tras la salida del anterior presidente, Juan Miguel Antoñanzas. El dimitido presidente se afianzó con la entrada de Volkswagen en la empresa en 1985 y la hegemonía estratégica de Carl Hahn, ex presidente de la multinacional, firmemente partidario de la presencia del grupo en España.

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En el último año, la cancelación de las inversiones de Volkswagen en España -después de terminada la factoría de Martorell- y el anuncio de las pérdidas multimillonarias de Seat preludiaban su cese en la empresa.

Esfuerzo estéril

Los nuevos aires de Volkswagen, bajo la mando del austriaco Ferdinand Piëch, han puesto de manifiesto los estériles esfuerzos de Díaz Álvarez por mantenerse en la cúspide de la filial española reconvirtiendo la factoría de la Zona Franca y cediendo la de Landaben (Pamplona) a la matriz. En los últimos meses había visto mermado su poder en la empresa por el fichaje de José Ignacio López de Arriortúa, el poderoso jefe de compras de Volkswagen.

El giro estratégico exigido por Piëch ha llevado a la decisión de reducir el tamaño de Seat y, en consecuencia, ha significado el rechazo tácito del último plan índustrial del presidente cesante.

Díaz Álvarez comenzó su carrera profesional en 1962 en la química Dow Chemical, que le trasladó a la ciudad suiza de Zúrich durante varios años. Trabajó luego en la compañía Explosivos Río Tinto. Allí se encargó de la gestión de la red exterior de la división Ceplástica en los años del despegue de la compañía bajo el impulso del entonces presidente de la empresa, José María Escondrillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 29 de septiembre de 1993.

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