Los sindicatos franceses se oponen al plan de empleo del Gobierno Balladur
Sindicatos, patronal y Gobierno se reunieron ayer en París para discutir y negociar el llamado Plan Quinquenal para el Empleo presentado por el ministro del Trabajo, Empleo y Formación Profesional, Michel Giraud. A lo largo del día, el primer ministro, Édouard Balladur, acompañado de varios miembros de su Gobierno, escuchó las alegaciones de los representantes de trabajadores y empresarios.Para la CGT, central próxima a los comunistas, el Plan es "peligroso porque va contra el empleo, desestructura el mundo del trabajo, fragiliza el estatuto de asalariado y da todas las facilidades a la patronal". Force Ouvriére también es radical en sus juicios verbales -"peligroso y arcaico"- y parece que no querrá firmar el acuerdo, tal y como ya hizo en 1984, 1989 y 1991, cada vez que una ley ha flexibilizado el mercado laboral. Los cristianos de la CFTC reprochan al plan que no comporte medidas que ayuden a "consolidar la familia" y critican "la desregulación del trabajo dominical".
Para los sindicalistas "es contradictorio exigir más años trabajados para tener derecho a la jubilación y, al mismo tiempo, afirmar que se quiere crear empleo". Sólo la CFDT, central apolítica y por un "sindicalismo de propuestas", acepta el Plan "si va acompañado de una verdadera reducción del tiempo de trabajo, única vía para mejor distribuir el existente y crear puestos nuevos".
La patronal tampoco acoge el plan con gran entusiasmo. La CGPME -pequeña y mediana empresa- lo califica de "globalmente positivo" pero aún cree que el precio del trabajo es excesivo debido a los costes sociales añadidos. La CNPF -grandes empresas- quiere mantener una actitud "constructiva", pero recuerda que la presión fiscal sobre las empresas es muy fuerte y que la reducción de las "cargas sociales" ha sido "insuficiente". Para la CNPF "el plan es tímido y socialdemócrata", entre otras cosas porque mantiene la vigencia del salario mínimo.
El ministro Giraud se ha mostrado dispuesto a modificar su plan en lo concerniente al cómputo anual de las horas trabajadas -quiere favorecer la instauración de la semana de 37 horas-, en los contratos de duración determinada -han proliferado sin que siempre puedan justificarse- y al control de la Formación Profesional, que quizás no se regionalice tal y como preveía el proyecto. El Plan Quinquenal, que prevé crear entre 300.000 y 400.000 empleos, será rediscutido en Consejo de Ministros la semana próxima y, a fin de mes, se llevará al Parlamento.


























































