Niños adoptivos
La niña estadounidense de dos años y medio separada por la fuerza de sus padres adoptivos, es decir, de sus padres afectivos reales, confirma la insensibilidad universal hacia los derechos y necesidades emocionales de la infancia. Los niños siguen siendo cosas, propiedades, semipersonas.Me atrevería a decir que, en este caso, los padres adoptivos tienen derecho, incluso la obligación, de violar la ley y ejercer la desobediencia civil.
Puedo atestiguar, a través de la práctica psicoterapéutica, de las profundas y permanentes huellas que deja en la personalidad el abandono, rechazo o separación de las figuras de apego en la primera infancia. La depresión, la inseguridad, la autodesvalorización y otros síntomas resultan de estos traumas. Bien harían los jueces y el resto de la sociedad en leer la obra de John Bowlby, por ejemplo, y dar un giro copernicano a sus actitudes hacia los vínculos infantiles.-


























































