Organizaciones
de productores y las administraciones de Holanda, Bélgica y España han abierto un frente común contra las amenazas y agresiones de los agricultores franceses para impedir la importaciones hortofrutícolas. En España, la COAG ha iniciado el reparto de 50.000 carteles instando a los consumidores para que no compren productos franceses.


























































