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Primer asalto entre González y Aznar

El líder del Partido Popular pide el cambio y el presidente del Gobierno insiste en mantener un país justo y solidario

El moderador del debate, Manuel Campo Vidal, comenzó el programa con unas palabras de bienvenida a los telespectadores y a los oyentes. El periodista se refirió al debate en los siguientes términos: "Es éste un gran acontecimiento de la historia audiovisual española, es realmente algo importante porque se abre una página, hasta ahora cerrada en el relato electoral español".

Manuel Campo Vidal. Uno de los dos hombres que nos acompañan será el próximo presidente del Gobierno español. El próximo presidente se puede llamar Felipe González. Buenas noches.

Felipe González. Buenas noches.

M. C. V. Felipe González es presidente del Gobierno español en esta legislatura, y, a partir de ahora, me va a permitir que durante el debate le dé el tratamiento de candidato del PSOE.

F. G. Me parece perfecto.

M. C. V. El próximo presidente del Gobierno español puede ser José María Aznar. Bienvenido a Antena 3.

José María Aznar. Muchas gracias. Muy buenas noches.

M. C. V. El señor Aznar ha sido jefe de la oposición en esta legislatura. Le daremos también el tratamiento de candidato del PP a la presidencia del Gobierno para que el debate sea así escrupulosamente equilibrado (...).

A mí me gustaría, Felipe González, José María Aznar, que sus primeras palabras esta noche fueran precisamente una exposición, aunque breve al principio, de su idea de España, qué podemos hacer con este país, qué queremos ser, adónde vamos (...).

J. M. A. Yo creo efectivamente que estamos aquí esta noche en este debate para hablar de España y de los españoles, para hablar del presente y muy especialmente, espero, del futuro de todos los ciudadanos españoles y del futuro de España. Nuestro país, nosotros, los españoles, tenemos muchos problemas, pero, sin duda, también tenemos la posibilidad y la capacidad para solucionar esos problemas. Nuestro país vive una crisis muy profunda, de la cual podemos salir, y ésta es la razón esencial por la cual yo estoy aquí esta noche. Porque creo que es posible que España salga de la crisis.

Yo creo que en este momento muchos ciudadanos españoles, muchos que están viendo ahora este programa y muchos otros sienten una profunda inquietud. Sienten inquietud y preocupación 3.300.000 parados que no saben si podrán encontrar nuevamente un puesto de trabajo. También sienten inquietud y preocupación otros que tienen empleo, que trabajan, pero que no saben si van a estar mañana en esa lista de 2.950 españoles que cada día pierden su puesto de trabajo. Son los que tienen un pequeño taller, una industria o un pequeño almacén, que no saben si lo van a poder tener abierto o lo van a tener que cerrar.

Son también nuestros agricultores que no saben si van a poder seguir con sus explotaciones abiertas, vendiendo sus productos, o si por el contrario van a tener que abandonar su tierra. Son también, en mi opinión, las familias que empiezan a tener en algunos casos, o en muchos casos, dificultades para llegar a fin de mes; o bien pueden ser los padres de familia que ven y sienten la preocupación por el futuro de sus hijos o porque éstos no caigan enredados en el mundo de la droga. Pueden ser también los jóvenes, hoy desorientados, desanimados, porque no tienen un empleo, porque el precio de la vivienda es muy alto, o simplemente porque no tienen la motivación para abrirse un camino de futuro.

Nuestro país tiene muchos problemas, esta situación tiene sus causas y tiene sus soluciones. La causa, en mi opinión, es la política equivocada que en los últimos años ha seguido el Gobierno socialista, y esa política, que es una política arrogante, es la que ha generado en España en este momento, paro, corrupción y despilfarro. Pero si ésas son las causas, yo quiero apostar en este momento por las soluciones, porque, efectivamente, hoy, los españoles tenemos ante nosotros la oportunidad de recuperar esperanza, de recuperar ilusión, de recuperar capacidad de trabajo.

Y lo que creo es que ha llegado la hora del cambio, la hora de cambiar, y la hora de cambiar hacia un nuevo Gobierno, un Gobierno que tenga y practique una nueva política capaz de crear empleo en lugar de destruirlo, capaz de luchar contra la corrupción en lugar de ignorarla, capaz de abrir empresas en lugar de cerrarlas, capaz de frenar el crecimiento de los impuestos en lugar de aumentarlos. [Es la hora] de un Gobierno eficaz compuesto por personas competentes. Ahora es el momento de construir y tener un Gobierno para todos que ponga en marcha este cambio para España. Yo creo que ahora es el momento de afrontar el futuro de España, no desde la resignación, no desde el miedo, y sí recuperando ilusión, y sí recuperando esperanza.

F. G. Yo querría no caer en ningún tipo de eslogan, ni voy a contarle cuál es mi sentimiento, mi percepción de lo que es España desde hace muchos años. Desde mi juventud, cuando era universitario, he pensado en una España que viva en primer lugar, en paz y en libertad. Esos dos factores de paz y libertad... Cambiaría todo lo que se ha podido ir haciendo a lo largo de estos años por ese bien preciado de vivir pacífica y libremente.

En segundo lugar, siempre he tenido la visión de una España con capacidad, he sido optimista, en una España con capacidad para recuperar el retraso histórico, inmenso retraso histórico que en relación con otros países europeos ha tenido que soportar España por la incuria de gobiernos que nunca se han preocupado, nunca han tenido confianza en las posibilidades de nuestro país. A eso le llamaría pues, la modernización de España. El desarrollo de sus infraestructuras, el desarrollo de su sistema de telecomunicaciones, algo que se ha empezado a hacer, que estamos presenciando y a lo que se le ha dado un desarrollo importante.

En tercer lugar, siempre he pensado que España podría ser, como otros países que han estado en el punto de mira de nuestras aspiraciones cuando no vivíamos en libertad, un país justo y solidario, por consiguiente, capaz de dar igualdad de oportunidades a través de un sistema educativo, universal con una buena cobertura, a través de una sanidad que se universalice como se dice, que no excluya a ningún español, que no haga un planteamiento dual de españoles con un tipo de sanidad y españoles con otro tipo de sanidad y con un sistema de pensiones que también sea universal. No sólo para aquéllos que han cotizado, sino también para las personas que no han tenido la oportunidad de cotizar. Por consiguiente una España justa y solidaria.

Y junto a eso, algo que reclamaban desde siempre las corrientes progresistas del pensamiento español, una España abierta al mundo, una España capaz de ser europea, capaz de integrarse en el curso de la historia, capaz de participar en las responsabilidades internacionales en pie de igualdad con otros países. Yo creo que los cimientos de ese proyecto ilusionante, de esa confianza en el país que siempre he tenido, y que desde luego he podido ver en estos años, los cimientos, desde luego se han puesto. Y es verdad que estamos en una crisis económica, no sólo nosotros, Alemania, Francia, Gran Bretaña, otros muchos países. Hay una crisis económica después de un período de fuerte crecimiento económico, donde hemos vivido efectivamente, un desarrollo considerable de todo nuestro tejido empresarial, una modernización de todo nuestro aparato productivo junto con la modernización de las infraestructuras. Y a partir de ahí, yo creo que podemos tener absoluta confianza en que es perfectamente posible enfrentar y superar la crisis económica; no [hay que] dramatizar, ni caer en tentaciones de lemas, ni perder la confianza en el país. Esta crisis económica se recuperará pronto; dentro de un año probablemente no se hablará en los mismos términos. Se ha generado mucho empleo desde 1985 al 1991 (...).

J. M. A. Desde luego lo que yo creo es que no es tiempo, señor González, para enredarnos en vanas palabrerías, ¿no? En eso evidentemente usted es bastante experto, pero yo creo que los ciudadanos españoles esperan hoy, en el momento actual de España, no palabrerías vanas, sino lo que esperan es cómo se afrontan claramente los problemas que en este momento tiene nuestro país, que son importantes y que sentimos cómo propios todos los ciudadanos españoles.

Usted disolvió las Cortes en 1989 para preparar a nuestro país, para eso que se llamaban los retos y los desafíos de 1993, teniendo un país más moderno habida cuenta de la aventura europea. Es el momento de preguntarse si estamos igual, mejor o peor que en 1989. Y con toda franqueza, mire uno por donde mire, la situación de España hoy; la situación de los ciudadanos españoles hoy es, en mi opinión, y es, yo creo que en la opinión de la mayoría de los ciudadanos españoles, una opinión negativa respecto de esa pretensión suya, de la pretensión de su Gobierno de afrontar correctamente los retos de 1993.

Existen evidentemente, multitud de ejemplos para ello. Yo quiero recordarle que usted, durante la anterior campaña electoral en 1989, como usted se encontró la destrucción de mil empleos diarios durante una época, al llegar al Gobierno dijo, 'vamos a seguir creando durante estos años mil empleos diarios'. La realidad en estos momentos, señor González, es que en España se destruyen diariamente 2.950 empleos y hemos llegado a la histórica cifra de 3.300.000 parados (...).

F. G. El problema sigue siendo el creer o no creer en el país, sin duda alguna. Y también decir medias verdades que se dicen con una cierta habilidad, es inevitable, y están dentro del juego político. Desde que estamos en el Gobierno de España, sin duda alguna, ha hecho una salto hacia delante importante y hay muchos ciudadanos que lo reconocen, muchos ciudadanos de buena fe. Quizás hay una falta de generosidad en la oposición, para reconocer que ha habido un desarrollo importante en nuestro país incluso cuando se habla de empleo y de paro en un momento en que estamos atravesando una crisis económica, repito, la crisis económica, que nos golpea, igual que golpea a otros países de nuestro entorno (...).

Desde 1989, por ejemplo, por citar una fecha de referencia que es relativamente reciente, las personas que no tenían derecho a ninguna pensión porque no habían cotizado, son personas que hoy tienen derecho a percibir una pensión. Ha sido justamente en este periodo donde ha empezado efectivamente a bajar la actividad, en España y en el conjunto de Europa. No hay que olvidar que, por ejemplo, Gran Bretaña desde el año 1990 está con crecimiento negativo. Pues bien, en este periodo de descenso de actividad y crisis económica, nosotros hemos hecho, en este tramo histórico, mucho mayor desarrollo de carreteras. Pero eso

es una evidencia, los ciudadanos quizá compartirán conmigo que algunas cosas sí sería razonable reconocer. Por ejemplo, que han mejorado las pensiones; por ejemplo, que ha mejorado el sistema educativo; por ejemplo, que han mejorado las telecomunicaciones, que no se puede tener una visión tan negativa del país (...).Y yo quería decirle a todos los españoles para que lo sepan, que nosotros cuando llegamos nos encontramos con una crisis económica muy dura, que ya llevaba siete años; y que después de siete años de crisis económica este Gobierno enfrentó esa crisis y la superó. Ahora estamos en una crisis económica con un ajuste, en materia de empleo, brutal. Por consiguiente, se está destruyendo empleo a mucha velocidad. Pero esta crisis económica será corta y la podremos superar (...).

Pero cuando se habla del empleo hay que decir toda la verdad; hay que decir que hay más de un millón de personas ocupadas más que cuando llegamos al Gobierno, más de un millón. De ellos la inmensa mayoría son mujeres. Pero que a la vez ha crecido la población activa, las personas dispuestas a trabajar. No ha crecido la población total, pero sí la población activa. Eso es bueno, es incorporar capital humano. Claro que es más bueno intentar que el empleo vuelva a recuperarse en tasas como las que existían en el año 86, 87, 88, 89, 90, etcétera, donde se crearon 1.700.000 empleos nuevos. Se han destruido una parte de ellos, tiene razón lo que decía el señor Aznar, se está haciendo un ajuste en materia de empleo y de paro muy fuerte. Pero también hay que decir, para terminar, que antes, uno de cada cuatro parados cobraba un seguro de desempleo, ahora tres de cada cuatro lo cobran.

J. M. A. Cuando el Sr. González afirma que hay que creer en el país, supongo que lo dirá por él, que necesita tener esa creencia, porque no querrá decir...

F. G. No, lo digo en realidad porque lo que se oye del discurso de la propaganda es todo pura negatividad. Yo creo que una oposición tiene que ser más constructiva, pero en fin esto es...

J. M. A. Sí, y cuando se dividen los españoles entre los españoles que tienen buena fe, si son los que le apoyan a usted, y los que tienen mala fe, que no le apoyan a usted, también tiene que ser una división muy curiosa esa. Sin duda también propia de una propaganda muy negativa realizada en este caso desde el Gobierno. Cuando se trata de dividir en lugar de intentar unir y agrupar esfuerzos de los ciudadanos españoles para luchar y vencer la crisis en la que ha fracasado este Gobierno. Mire, le voy a decir señor González cual es la diferencia entre la crisis española y la crisis de otros países europeos, porque efectivamente nadie niega que hay una crisis internacional. ¿Quién lo puede negar? Lo que hay que ver es cómo afecta a cada país esa crisis internacional. Mire, la diferencia es que en Francia exactamente hay tres millones de parados, con una población ocupada de 27 millones de franceses. En Gran Bretaña hay tres millones de parados también, con una población ocupada de 27 millones de británicos. En España hay 3.300.000 parados, con una población ocupada de 12 millones de españoles. La diferencia, Señor González, es que en el año 1989 había dos millones y medio de parados en España y en este momento hay tres millones trescientos mil parados. 2.950 parados por día, es decir, 800.000 parados más que en 1989 (...).

F. G. Es curioso. Mire, España en estos años ha hecho un enorme esfuerzo, un enorme esfuerzo de modernización. Ha hecho un esfuerzo que ha permitido que España se acerque a la media europea, en términos de prosperidad relativa, que es un signo extraordinariamente importante de avance de una sociedad. Ha ganado un punto cada año (...).

Es absurdo achacar a nuestro país, porque es desconfiar de nuestro país, insisto en esta idea que me parece absolutamente clave para determinar qué posición tiene cada cual, es desconfiar de nuestro país, que nuestro país no va a ser capaz (...).

J. M. A. Pero si justamente lo que tienen desconfianza los españoles, señor González, es de usted y de su política. ¿Pero no se da cuenta usted cuenta que a usted le han devaluado la moneda tres veces en ocho meses, señor González? Pero es que usted no tiene la confianza ni de la mayoría de los ciudadanos españoles en su política económica, ni de los principales inversores extranjeros, ni de los organismos internacionales, ni del Comité Monetario de la Comunidad Europea, ni de los sindicatos, ni de los empresarios, y a veces da la sensación de que no tiene la confianza ni de su propio partido (...).

F. G. Nosotros queremos salir de esa situación y vamos a salir. Lo hemos demostrado una vez, cosa que no han demostrado en ningún caso ustedes. Y no porque no hayan tenido responsabilidades, tienen algunas responsabilidades, pero siempre hacen el mismo eslogan. Que si despilfarro, que si paro, que si corrupción. Y eso lo repiten a cada una de las intervenciones que vayan haciendo. Lo vamos a oír esta noche un montón de veces. Y, claro, hablamos de despilfarro, por ejemplo. ¿Se imagina usted por un momento que yo hubiera tenido 1.500 gaiteros, el día que tomé posesión como. presidente del gobierno, como lo tuvo el presidente de su partido, el ex presidente de su partido? (...).

Ya he dicho que es posible que uno reaccione tarde, a veces, a determinados acontecimientos. Por ejemplo, a veces incluso cuando reacciona antes de tiempo, se lleva la enorme sorpresa de que se comete una terrible injusticia, como ocurrió con Demetrio Madrid. Demetrio Madrid, que exigió usted su dimisión, y que después ha sido, bueno, una persona absolutamente calumniada y machacada, sin ningún fundamento, una persona cuya rehabilitación cuesta mucho porque realmente ha sido vejada y calumniada. Ha sido la persona que salió de la presidencia de Gobierno de Castilla y León, para que entrara usted señor Aznar. Y usted incluso le dio ocho horas para dimitir... y le calumnió... Le voy a encargar al señor Garzón, ya que se le critica tanto ahora y antes se le alababa tanto, que presida la comisión de investigación que pienso proponer en el Parlamento para saber exactamente qué ha pasado con el principal tema del que se discute siempre, financiación de partidos, desde la fecha que quiera el señor Aznar. Que la dirija, que la presida o que participe, por lo menos por nuestra parte.

Pasa a la página 16

Viene de la página anteriorJ. M. A. Yo creo que el tema de la corrupción no es un tema recurrente, es un tema grave y de grave alarma social. Y usted ignoraba hasta hace muy poco tiempo, negaba, despreciaba, e insultaba incluso a los que decían, hace un poco más de un año que la corrupción era un problema grave en el país. Y le voy a decir una cosa. Usted tiene un asunto encima de la mesa que afecta a su partido por ser el partido del Gobierno y por lo tanto también el gobierno. Usted se comprometió a exigir responsabilidades y no ha exigido ninguna. Usted no tiene credibilidad para pedirle responsabilidades a nadie en ese terreno mientras usted no sea capaz de responder ante los ciudadanos españoles de qué es lo que ocurre con una tan institucionalizada llamada Filesa. No tiene ninguna credibilidad. Tome usted la decisión de crear una comisión de investigación para investigarles a ustedes, que es usted, señor González, el que tiene que dar responsabilidades y el que tiene que dar cuentas en este momento ante la opinión (...).

F. G. Una pequeña cosa querría destacar. Yo desde luego quiero que se investigue la corrupción empezando por lo que esté próximo o se diga próximo a nosotros, pero queda claro es que el señor Aznar no quiere que se investigue nada que sea otra cosa diferente. Le afecte a él, o le afecte a otro. Por consiguiente quiere pararlo ahí (...).

Cuando se dice qué se ha hecho desde el punto de vista de desarrollo, desde el punto de vista de los impuestos en España, el gran esfuerzo de modernización de este país, cómo se podrían haber financiado las pensiones. Si ya sé que hay quien propone menos impuestos, más gastos en pensiones, es la cuadratura del círculo. Menos cotizaciones sociales, proponen todo, mucha más cobertura social. Como siempre, en alguna ocasión tuve oportunidad de decírselo en el Parlamento, lo que usted diga y dos, huevos duros, como decían los hermanos Marx. Pero eso, además, reduciendo la presión fiscal. Es un tema que ya intentó hacer Reagan en su época, reducir la presión fiscal y, ¿cómo crecerá la economía?...

J. M. A. Señor González, si me permite un poco la broma, lo de los huevos duros cámbielo, porque ya lo ha utilizado demasiadas veces. Creo que lo de los huevos duros se le ha podrido. Probablemente, las cifras y los datos que dice, cuando usted afirma públicamente, cuando no le gustan, por ejemplo, las cifras que da el Banco de España, que el Banco de España se equivoca. Cuando dice, por ejemplo, que la economía, en el último trimestre de 1992 no solamente no había crecido, sino que había decrecido.

F. G. Hay que hacer una oferta para salir de la crisis económica. Creo que las consecuencias, para empezar, de decirles a los ciudadanos que van a bajar los impuestos, las cotizaciones sociales y que se va a mantener la política de pensiones, de sanidad, etcétera. Son consecuencias que inspiran, no porque lo diga yo, preocupación. Porque no cuadran las cifras. Por consiguiente, no se puede estar engañando a todo el mundo (...).

M. C. V. La pregunta, señor Aznar, es ahora sobre el futuro.

J. M. A. Primero, recuperar la confianza y no puede haber confianza en una economía a la que no le cuadran las cifras. Y como no hay confianza, es cuando se tiene que devaluar una moneda tres veces en 8 meses. Y desde luego, no hay confianza ni en los empresarios ni de las centrales sindicales, ni de los ahorradores, ni de los inversores externos e internos en su política o en usted. En segundo lugar, fomentar el ahorro y Ia inversión, penalizado estos años por una fiscalidad que, lejos de mejorar la situación de nuestros ciudadanos y lejos de mejorar la situación de nuestras empresas, la ha perturbado. Eso significa que, en estos momentos, si queremos tener más ahorro, más empleo, más competitividad y más productividad no es como dice el señor González. Hace falta no aumentar los impuestos en este momento en nuestro país, hace falta un política muy rigurosa de control del gasto. Billones de pesetas se despilfarran por una mala administración y mala gestión presupuesto tras presupuesto. Bajar el precio del dinero, que se ha subido durante mucho tiempo como consecuencia del endeudamiento de nuestra economía. Y, sin duda, recuperar el diálogo social. El único acuerdo que ha firmado el señor González siendo presidente del Gobierno fue el AES en 1984. Ni los empresarios, ni los sindicatos se fían de usted, señor González (...).

M. C. V. Les pediré que hagan un resumen de los titulares de sus programas. Nos proponía el señor González: pacto para el empleo, reforma del mercado de trabajo, plan de formación profesional.

F. G. Está dentro de ese pacto por el empleo. Son ingredientes de una política de superación de la crisis.

M. C. V. El señor Aznar decía: no subir los impuestos en estos momentos, bajar el precio del dinero, reactivar el diálogo social.

F. G. Fomentar el ahorro y la inversión. Recuperar la confianza, en ese sentido.

J. M. A. El concepto de bienestar social en realidad un concepto muy amplio pero antes se ha centrado y se ha expuesto además por el candidato socialista, la acción con la educación, la sanidad, las pensiones... Y en algunos marcos de cifras que se decían que no cuadraban. Yo creo que hay una realidad: todos los países durante estos años han progresado en educación, servicios sociales, en sus sistemas de pensiones, pero ha progresado España, Portugal, Turquía, muchos países (...).

F. G. Me parece que usted [el moderador] había pedido nuevamente que intentáramos hablar de futuro. Como se ve, está clarísimo que el Sr. Aznar ha vuelto a hablar del futuro, pero por lo menos ha hecho un esfuerzo por reconocer que en nuestro país ha mejorado la infraestructura, ha mejorado la educación, ha mejorado la asistencia sanitaria, se ha universalizado la sanidad; y quizás debería hacer un pequeño esfuerzo más porque yo tengo la ocasión de hablar con mucha gente. Yo no sé si usted sabe, Sr. Aznar, o se lo cuentan, que hay once veces más intervenciones de cataratas que había en 1982, once veces. ¿Sabe usted lo que significa eso en esfuerzo del personal sanitario?

J. M. A. Mire, yo creo que en materia de política exterior... Estamos hablando de política de Estado, estamos hablando de políticas que requieren de una continuidad. A mí me ha parecido absolutamente correcto que el señor González en su Gobierno haga políticas de continuidad respecto a lo que iniciaron gobiernos anteriores, de UCD. Y el Gobierno que suceda tendrá que hacer políticas de continuidad. En la época de gobierno de UCD, se rompió de manera formidable una parte del aislamiento español. España entró a formar parte de la OTAN, España inició las negociaciones para el ingreso en la CE. España tuvo aquí, en Madrid, las reuniones del Consejo de Seguridad Europeo. España forma parte del Consejo de Europa... Es decir, España dio un rompimiento de un aislamiento internacional extraordinario. Durante estos años, naturalmente se ha conseguido el definitivo ingreso de España en la CE. Es decir, que el gran objetivo es histórico español, le habla un recién elegido vicepresidente del Partido Popular Europeo, de los que contribuyen a hacer todos los días Europa y la Comunidad. Pues el objetivo europeo español era esencialmente, desde ese punto de vista, y a eso me quiero referir ahora, ampliamente compartido con todos. Yo espero que ese consenso que ha funcionado estos años en política exterior pueda seguir funcionando cuando están en juego los intereses nacionales, después del día 7 de junio (...).

F. G. He tenido el gran honor y la satisfacción de presidir el Gobierno en una parte muy importante de este proceso de democratización de España. Formaba parte, como decía al principio de las intervenciones, de esa gran ilusión de ver a España rompiendo la barrera del aislamiento que la ha separado durante tantísimo tiempo de los países democráticos, de los países libres. Claro, y dentro de ese gran honor que he tenido, he tenido enormes satisfacciones, después de romper esa barrera del aislamiento que suponía ingresar en la CE, ha sido uno de los retos que ese Gobierno ha llevado adelante. Es verdad que hay un esfuerzo por hacer de la política exterior una política lo más consensuada posible, hasta el extremo que, cuando entramos en la CE, el tratado de adhesión se aprobó por unanimidad en las cámaras. Es verdad que después no se es coherente del todo, y eso lo reconocerá seguramente el señor Aznar, cuando se aprueba el tratado de adhesión 3mdespués se critica tal o cual parte para intentar minimizar la enorme tarea que se hace desde el punto de vista del Gobierno, de la enorme tarea de Gobierno (...).

J. M. A. Una precisión. Porque yo creo que lo de la España del pasado, que también sin duda ninguna, pero desde luego, en un ejercicio que yo esperaba que usted no hiciera, Sr. González, los digo francamente, esperaba de su responsabilidad que no lo hiciera. Pero intentar apropiarse usted, como ha hecho ahora mismo, del papel que los soldados españoles están haciendo en Bosnia me parece absolutamente inaceptable.

F. G. No, no, no. Ha sido una decisión del gobierno.

J. M. A. Perdón. Usted lo ha dicho. Del papel de los soldados españoles en Bosnia, nos sentimos orgullosos todos los españoles, Sr. González.

F. G. Pero la seguridad...

J. M. A. De la seguridad, perdón Sr. González, y de la seguridad de los soldados españoles también nos preocupamos todos los españoles (...).

F. G. Diga usted si no es verdad que usted, ustedes han dicho que estábamos haciendo una política de pedigüeños cuando estábamos defendiendo los derechos y los intereses de España en una reunión extraordinaria...

J. M. A. He dicho y mantengo que usted despilfarra los recursos en España.

F. G. Déjeme terminar.

J. M. A. Y he defendido...

M. C. V. Estaba en uso de la palabra el Sr. González.

F. G. Si no le importa, yo estaba en la cumbre de Edimburgo, negociando con mucha dureza, con muchas dificultades, defendiendo los intereses de nuestro país, del suyo también, Sr. Aznar. De nuestro país. Defendiendo esos intereses, cuando me llegó un télex diciendo que nosotros hacíamos política de pedigüeños. A esa reunión. Y naturalmente eso no es gratuito (...).

J. M. A. Ha faltado a la verdad. Por ejemplo, ha faltado a la verdad porque dice que nosotros respaldamos a los soldados españoles sin una decisión del gobierno. Ha faltado a la verdad y yo le invito, Sr. González...

F. G. No diga frases altisonantes.

J. M. A. No, no. Ha faltado a la verdad y le invito en este, nosotros probablemente tengamos otro debate dentro de siete días. Lleve a usted ese debate la frase o la declaración en que nosotros no respaldamos al Gobierno. Llévela. Ha faltado usted a la verdad (...).

J. M. A. Si el problema es aparecer en una foto dentro de lo que ha sido la política exterior, fíjese usted, Sr. moderador, si el problema es aparecer en una foto, sin duda la presencia en esa foto del portavoz parlamentario del Grupo Popular hubiese mejorado claramente, sobre todo, algunos aspectos de la foto. Pero lo importante, Sr. González, es que usted ha tenido un consenso básico, esencial, en la política exterior de España, y espero que ese consenso, cuando les toquen a ustedes otras responsabilidades, sea capaz de mantenerlo.

F. G. Es lamentable, de todas maneras, Sr. Aznar, que no diga usted por qué hicieron ustedes esas declaraciones cuando estábamos negociando en Edimburgo. ¿Por qué lo ... ?

J. M. A. Lo que es lamentable, Sr. González, es que cada vez que hay un interés internacional, cada vez que está en juego el interés nacional de España, hay conversaciones entre miembros del PP y miembros del Gobierno, se refiera a asuntos de seguridad, se refiera a asuntos de terrorismo, se refiera a política de defensa y se refiera a los intereses europeos, y usted lo sabe...

J. M. A. En relación con el problema del terrorismo, y termino, moderador, yo creo que cualquier fuerza política democrática, pensando en el futuro del país, debe mantener claramente el esfuerzo que se ha mantenido durante estos años, de unión y de unidad, de los partidos democráticos, para el aislamiento de los violentos, y para la erradicación definitiva del terrorismo. Esa unión ha sido de extraordinaria utilidad. (...)

F. G. Bueno, vamos a ver, el tema de la seguridad ciudadana, igual que el tema de la droga, es un problema serio, importante para nuestro país. Y es importante también a nivel internacional. La seguridad ciudadana ha ido mejorando en los últimos años, ha bajado el número de delitos, hemos sido capaces de demostrar, y de demostrarnos a nosotros mismos, que cuando se

planteaban algunas dudas sobre seguridad en acontecimientos muy importantes, como los vividos el año pasado, y como los vividos. incluso el año anterior -he hablado antes de la Conferencia de Paz y de Seguridad- pues la respuesta ha sido una respuesta que ha garantizado la seguridad en su conjunto. Ha sido motivo de preocupación, y es motivo de preocupación, más hace unos años que ahora porque afortunadamente se está consiguiendo, ganando en eficacia. El número de delitos disminuye, no se pueden distinguir, o no se pueden confundir, los grandes delitos con los delitos menores. Acaba de ocurrir algo que tiene importancia para nuestro país.

J. M. A. Yo quiero, a la hora de terminar este debate, y a la hora de poder dirigirme a todos los ciudadanos españoles decirles que aspiro y deseo, para España, un futuro de bienestar, de prosperidad en las mismas condiciones y en los mismos términos para todos los españoles, como se lo puedo dedicar, se lo puedo querer, ese futuro, a mis propios hijos. De lo que se trata, es de mejorar las condiciones de nuestro país. De lo que se trata es de abrir una nueva etapa en nuestro país, una etapa de esperanza, una etapa de ilusión, una etapa de un cambio razonable, equilibrado, posible, que recupere energías de todos los españoles, y nos haga efectivamente afrontar el futuro desde la confianza. Si todos ustedes me dan su confianza, si todos ustedes dan una confianza mayoritaria al PP para formar gobierno y para hacer una mayoría, nosotros plantearemos una política económica que sea capaz de crear empleo en España. Que sea capaz de convertir el empleo y el trabajo en el gran objetivo nacional de los próximos años. Que sea capaz de no aumentar los impuestos, que sea capaz de administrar correctamente los gastos, que sea capaz de mantener los actuales niveles de protección en relación con los pensionistas. o los menos favorecidos por la sociedad. Que sea capaz, en definitiva, de conseguir que nuestro país siga por un... emprenda un rumbo nuevo de progreso, de prosperidad, de modernización hacia el futuro. Si ustedes, si los españoles nos dan su confianza, abordaremos una política de mejora de los actuales niveles de seguridad en nuestro país, de mejora decidida de la seguridad ciudadana. Y modificaremos la legislación para enfrentarnos al tema de la droga con todas sus consecuencias. Nosotros seguiremos comprometidos en una acción de lucha contra el terrorismo codo con codo con todos los demócratas que quieran erradicar definitivamente esa plaga terrorista. Nosotros abordaremos lo que significa el proceso de transformación, de modernización y de progreso de España, en ese gran objetivo europeo que tiene la sociedad española. No para alejamos más de la situación de los países más desarrollados, sino para mejorar las posibilidades de producción, de competitividad, de venta de nuestros productos y, naturalmente, de crecimiento y de bienestar para todos los ciudadanos españoles. Yo no quiero, y deseo que todos los ciudadanos españoles y que todos ustedes lo sepan, yo no quiero cambiarlo todo. Yo quiero conservar las cosas buenas que se hayan hecho, las cosas buenas que haya hecho cualquier gobierno. No aspiro a cambiarlo todo. Aspiro a que, sabiendo como sabemos los españoles, cuáles son los defectos que se han cometido, los errores que se han cometido, tengamos un gran esfuerzo de unidad, de ilusión, de trabajo, de recuperación de energías en nuestro país, para afrontar su futuro. Yo ofrezco un cambio tranquilo, razonable y posible. Desde la moderación. Con un gobierno que escuche y que dialogue, con un gobierno que sea capaz de enfrentarse a los problemas, con un gobierno eficaz, con un gobierno honrado, y con un gobierno que sepa vencer la crisis, superar la crisis y volver a recuperar la ilusión y la esperanza de los españoles y de España.

F. G. Yo creo que ha sido extraordinariamente oportuno este debate, que ha permitido a muchos españoles contrastar opiniones, ver un contraste de opiniones, ver la visión del país que cada uno tiene, y yo quiero recordar, como empecé. Empecé diciendo, bueno, que hace diez años, hace diez años asumimos una gran responsabilidad, y esa responsabilidad permitió llevar al país en un determinado rumbo histórico, un rumbo histórico que ha sentado las bases de la modernización de nuestro país, que ha garantizado la convivencia en paz y en libertad, que ha hecho un enorme esfuerzo por avanzar en las políticas de justicia social, en las políticas educativas, en las políticas sanitarias, en las políticas, en definitiva, que son capaces de cohesionar socialmente al país. Esto son los cimientos, los cimientos de lo que se puede hacer. Y lo que nos proponemos hacer es dar un nuevo y gran impulso. Con un pacto por el empleo que comprometa a empresarios y a trabajadores, con una recuperación económica, la salida de la crisis, que ya hemos mostrado, y demostrado claramente que podemos y sabemos hacer, porque una crisis mucho más grave nos tocó afrontarla o enfrentarla cuando llegamos al gobierno en 1982. Por consiguiente, un impulso por la recuperación económica, pero también un impulso democrático. Es verdad que ocurre a veces, y se cometen errores, naturalmente, en la gestión de gobierno. Muchas veces digo: los gobiernos progresistas son los que reconocen cometer errores. Pero ha habido un saldo, tan importante, tan positivo, de lo que ha sido este proceso histórico que, corrigiendo errores, yo creo que sería grave, gravísimo que el país no siguiera en ese rumbo, en esa gran orientación, que nos va a permitir seguir hacer un nuevo impulso democrático. No permitir que haya un distanciamiento de los ciudadanos respecto de las fuerzas políticas, de las instituciones del Estado, ese impulso democrático que regenere nuestra confianza. Y un impulso además también para seguir avanzando en el desarrollo del país por el rumbo que se ha elegido. Un impulso para desarrollar nuestras infraestructuras. Se ha avanzado mucho, pero es poco todavía en relación con la ambición que tengo para mi país. Con el deseo que tengo de colocarlo, en la frontera de final de siglo, en la cabecera de los países de Europa más avanzados. Y esa ambición quiero compartirla con ustedes. Yo sé que hay muchos ciudadanos que tienen el problema de haber visto a un gobierno actuando.

Quien actúa es quien comete errores, naturalmente, y que a veces plantean un cierto distanciamiento. Y yo les pido que de nuevo hagan una valoración del conjunto, y les pido que recuperen su confianza, porque vamos a ganar esta batalla, este desafío histórico de nuestro país, y vamos a ganarlo en el mismo rumbo, pero haciendo ese cambio que el cambio necesita hacia adelante, sin desviarnos, sin volvernos atrás, sin que haya ninguna regresión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1993