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El tren del PSOE llega al país de las minas

En el andén, 300 personas esperaban a los visitantes del convoy electoral socialista

Son las 18.20 horas del pasado sábado. El tren electoral del PSOE se dispone lentamente a entrar en la vía primera de la estación de Renfe de Ponferrada, el centro de la cuenca minera de El Bierzo, procedente del Barco de Valdeorras (Orense). En el andén, unas 300 personas están dispuestas a dar la bienvenida a ilustres visitantes, escudriñando con la mirada, de puntillas, el interior de caoba de los lujosos vagones. La desilusión llega cuando observan que tan sólo viajan en el tren un par de candidatos locales que les son familiares de mítines anteriores o por las fotografías de la prensa provincial.Es un público entregado, de edad madura, jubilados, la mayoría militantes y cargos públicos locales. A la entrada del vagón-exposición se forma una modesta cola durante al menos dos horas por la limitación de las visitas al interior. "Aquí es donde mejor nos han recibido. En otros sitios ni siquiera había gente", comenta en voz baja un grupo perteneciente a la organización del PSOE.El convoy electoral se desplazó ayer a una hora temprana a Bembibre, a 25 kilómetros de Ponferrada, donde la acogida fue más templada que en Ponferrada. Por la tarde, tras recalar en Astorga, continuó viaje a la capital leonesa, donde Felipe González participó en un mitin en el Pabellón de Deportes.

Alejandro Espinosa, 36 años, coordinador del tren electoral del PSOE, dice ser un estrecho colaborador de Txiki Benegas y Alfonso Guerra en lo que llama el equipo trastienda en periodos congresuales y cuando se avecinan comicios. Lleva 10 días montado en tren comiendo alimentos de catering y andando en fila india como un león enjaulado, y hasta que "el cuerpo aguante". Espinosa y los 27 miembros restantes del equipo seguirán su particular peregrinaje por tierras donde reconoce que la gente "no sabe la mayoría de las cosas que ha hecho el Gobierno en 10 años". "Hay personas que nos recriminan que el partido no haya explicado antes todo esto".

Hasta ahora, el convoy electoral socialista ha recorrido parte de Castilla y las provincias gallegas, en una labor didáctica sobre las bondades del decenio socialista. Cuatro paradas diarias y las ruedas de prensa de los candidatos. "En Redondela (Pontevedra) sentimos un vacío absoluto y horroroso", señala Nemesio Merino, miembro del equipo y el único ATS del grupo. Espinosa reconoce que en esta localidad gallega, en cuatro horas visitaron la exposición "apenas 50 personas, incluidos los cargos del PSOE de la zona".

Salvo el vagón-exposición, el resto son inaccesibles para el público. En Ponferrada, el PSOE estrenó un séptimo vagón donde se ofrecerán de ahora en adelante las ruedas de prensa. Hasta ahora, el encuentro con los periodistas se realizaba en un vagón sin ventanas que "causaba una claustrofobia terrible a todos", dicen los responsables de organización. Lo que más añoran en el convoy es un televisor. "Echamos mucho de menos los debates en televisión. Es incomprensible que no tengamos una tele, pero así es", comentan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 1993