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Yeltsin permite una manifestación comunista en la plaza Roja para evitar la violencia en el día de la victoria

RODRIGO FERNÁNDEZ, Más de 20.000 personas, en su mayoría comunistas y nacionalistas dirigidos por oficiales del Ejército ruso, se manifestaron ayer en la plaza Roja de Moscú en el 480 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial. Los manifestantes desplegaron banderas rojas y pancartas contra el presidente de Rusia, Boris Yeltsin, y su política de reformas, pero no hubo violencia. Yeltsin no prohibió en esta ocasión las manifestaciones en la plaza Roja, con lo cual logró evitar que se produjeran choques violentos con la policía como los del Primero de Mayo, que causaron un muerto y 500 heridos.

Los manifestantes, en su mayoría comunistas y miembros del opositor Frente de Salvación Nacional (FSN), fueron desde la plaza Bielorrusia hasta la plaza Roja, y organizaron un mitin a mitad de camino, en la plaza Triunfal (ex Mayakovski). Los oradores hablaron desde lo alto de un carro blindado, adornado con pancartas de la organización Rusia Obrera, retratos del líder de la revolución bolchevique, Vladímir Lenin, del dictador lósif Stalin y del mariscal Gueorgui Zhúkov, el más brillante general ruso de la II Guerra Mundial."Vencimos al fascismo. También venceremos al yelcinismo", decía una pancarta. Otras hablaban contra la mafia y contra el presidente Yeltsin, al que calificaban de "verdugo de Rusia". Entre la multitud ondeaban principalmente las familiares banderas rojas de los comunistas y las negro-arnarillo-blancas del FSN.

El diputado Serguéi Baburin, uno de los líderes de la oposición, comparó la actual situación política con la derrota temporal de los rusos por los soldados de Napoleón.

Entre los otros oradores figuraron desde Stanislav Térejov, líder de la radical Unión (le Oficiales, hasta Eduard Limónov, el famoso escritor ruso que en su afán de escandalizar ahora se ha pasado de las letras a la política y ha creado un partido nacionalista propio, el Partido Nacional Radical.

Después del mitin, que duró unos 45 minutos, las columnas de manifestantes marcharon por la calle Tver (ex Gorki) hasta las murallas del Kremlin, donde junto a la tumba del soldado desconocido depositaron flores, y luego entraron en la plaza Roja sin que la policía interviniese.

Los demócratas también festejaron el Día de la Victoria. Depositaron ofrendas florales en la tumba al soldado desconocido y participaron en la inauguración de un monumento en memoria de los caídos en la Segunda Guerra Mundial.

El presidente Yeltsin, después de depositar una corona de flores, dijo junto a los muros del Kremlin, que después de estos festejos publicará un paquete de documentos sobre los principales problemas socioeconómicos y subrayó que la tarea primordial ahora es aprobar la nueva Constitución.

El jefe del Parlamento, Ruslán Jasbulátov; el presidente del Tribunal Constitucional, Valeri Zorkin, y el vicepresidente de Rusia, Alexandr Rutskói, no pudieron subir a la tribuna donde se encontraba Yeltsin y el alcade de Moscú, Ytiri Luzhkov, durante la inauguración del monumento a los héroes de la II Guerra Mundial, ya que los guardaespaldas de Yeltsin se lo impidieron.

Jasbulátov, Zorkin y Rutskói llegaron a la colina Poklónnaya, en la avenida de Kutúzov, después de haber depositado, los tres juntos, ofrendas florales en la tumba del soldado desconocido, junto al Kremlin. Allí, estos altos dirigentes habían mostrado ánimos conciliadores, aunque no perdieron la oportunidad de criticar al presidente Borís Yeltsin y más concretamente su proyecto de Constitución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de mayo de 1993

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