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El PIB crece en Estados Unidos un 1,8% hasta abril, y frena las expectativas

¿Fue la recuperación económica norteamericana una simple tormenta de verano? La pregunta empieza a circular seriamente después de conocerse ayer que el Producto Interior Bruto (PIB) del primer cuatrimestre de este año ha crecido un raquítico 1,8%, menos de la mitad de lo que aumentó en el último cuatrimestre de 1992. La cifra hecha pública por el Departamento de Comercio supone una corrección a la baja de casi dos puntos sobre las previsiones de los expertos que ya se habían anunciado en las últimas semanas.

Estos datos ponen en duda la creencia, generalizada hasta ahora, de que la economía norteamericana había encontrado impulso para el crecimiento sin necesidad de la ayuda de un programa gubernamental con ese fin.La portavoz de la Casa Blanca, Dee Myers, dijo ayer que el presidente se sentía "muy preocupado" por estos nuevos indicadores. "El presidente ha expresado una gran preocupación por el peligro potencial de otra especie de caída en la recuperación", afirmó la portavoz presidencial. Myers explicó que el Producto Interior Bruto (PIB) conocido ayer "demuestra la razón que tenía el Gobierno al estar preocupado de que esta economía no tenía fuerza suficiente para crear los puestos de trabajo que son necesarios para salir de la recesión".

La información sobre el índice de crecimiento coincidió ayer con la revelación de otros datos que muestran que, tanto la compra de viviendas como la solicitud de primeros empleos, han caído en el último mes, signos ambos de que la recuperación no es ni mucho menos sostenida. Se mantiene, es cierto, la tendencia positiva iniciada en el segundo cuarto de 1991, pero el Departamento de Comercio ha advertido que el crecimiento acumulado en ese periodo es menos de la mitad de lo que hubiera sido necesario para superar los efectos dejados por un año y medio de recesión.

La causa principal del mínimo aumento del PIB en lo que va de año es la caída del gasto de los consumidores, lo que indica palpablemente que los norteamericanos han vuelto a perder la confianza en las condiciones económicas del país.

El director de la Oficina de Presupuestos de la Casa Blanca, Leon Panetta, reconoció esta semana que el fuerto aumento de los gastos durante las compras de las pasadas Navidades fue, en realidad, un espejismo, y que la confianza de los consumidores está otra vez en los mismos niveles de los peores meses del año pasado.

Tomar precauciones

El secretario del Tesoro, Lloyd Bentsen, opinó, antes de sus reunión de ayer con los demás miembros del Grupo de los Siete, que las cifras conocidas ayer no niegan el hecho de que la recuperación continúa, pero advirtió que conviene "tomar algunas precauciones".

Los expertos observan una relación innegable entre la caída de la confianza del consumidor y los problemas del presidente Bill Clinton para conseguir el respaldo del Congreso a algunas de las principales piezas de su paquete legislativo.

El Senado rechazó la pasada semana la propuesta de la Casa Blanca de un programa de inversión pública para estimular el crecimiento y la creación de empleo, con el argumento de que no era necesario aumentar el gasto cuando la economía ofrecía síntomas de ser capaz de crecer por sí misma.

El índice de crecimiento hecho público le da la razón al presidente Clinton, en el sentido de que la recuperación no está consolidada como se pensaba, y abre una nueva posibilidad de que la Casa Blanca obtenga la luz verde parlamentaria a algunos de sus planes de inversión en infraestructura y en un programa de empleo juvenil para el periodo veraniego.

La portavoz de la Casa Blanca declaró que la debilidad de los números conocidos ayer crean unas perspectivas económicas dudosas para los próximos meses y hace más urgente la aprobación de un programa de creación, de puestos de trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de abril de 1993

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