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CARTAS AL DIRECTOR

Celibato y matrimonio

No creo que haya nada contraproducente en que, llegado el momento, ambos miembros de la pareja decidan permanecer célibes. Pero imaginemos que es decisión de uno solo.El compañero-a que lo desea le indica amorosamente a su pareja: "Cariño, necesito tiempo para mí y para mi desarrollo íntimo y personal, quiero seguir junto a ti, pero mi felicidad exige que me aleje del sexo. Gracias por comprenderme, te quiero".

No creo que la respuesta sea difícil de adivinar: "Yo no deseo en absoluto convertirme en un obstáculo para que consigas eso que me indicas, por supuesto te comprendo, pero yo también tengo derecho a ser feliz y, entre otras cosas, para mí es muy importante desarrollar mi sexualidad de manera plena y gratificante. Seguro que me entiendes, lo que yo quiero es... el divorcio".

Los individuos solemos caer en el error de confundir deseos con derechos, e intentamos imponer los primeros a los demás como si se tratase de los segundos. Hay muchas formas de egoísmo, ésta es una de ellas, sólo una más.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de abril de 1993