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Tribuna:

Reina madre

De vez en cuando iba recuperando la larga, fatigosa conferencia de prensa concedida por el presidente González tras la ejecutada reunión de la ejecutada ejecutiva del PSOE. ¿Ejecutada? Fue breve, eso sí. Y para compensar esa brevedad, el presidente fue masticando una, dos mil, diez mil veces las conclusiones. Merodeante, regateante de sí mismo más que de los periodistas, este hombre ha conseguido la distancia más larga entre el sujeto y el predicado y las cosas importantes las esconde entre masas verbales, como en las novelas que estaban de moda a comienzos de los setenta, bautizadas de "catatónicas" por Juan Madrid. Precisamente acabo de leer su última excelente novela: Días contados, balance de la movida vista desde la perspectiva de los náufragos de abajo. Metáfora de la vida y de la historia, la novela de Juan Madrid pone título a la situación, incluso a ese balance de la movida por arriba implícito en el derrame verbal del señor presidente. Días contados. Los que se cuentan y los pocos que quedan.Porque quedan pocos días para recuperar confianzas o para perderlas del todo. Y no es confianza lo que inspiraba aquel discurso de un presidente de demasiadas cosas: del país, del partido, de la ejecutiva, de no sé cuántos comités de otros comités,. Quien mucho abarca poco aprieta, decía, me parece, Confucio, y Felipe González corre, el riesgo de ser en la práctica la reina madre de todas las batallas de aquí a las elecciones, mientras Aznar empieza a tomarse en serio la formación de un Gabinete en la sombra, atemorizado el hombre para que no le salga un Charles Pasqua que envalentona a los funcionarios matones y les pone los tacones postizos de la mamporra y la pistola ante lo subversivo posmoderno: inmigrantes, parados, jóvenes, algunos jueces, algunos ecologistas, sindicalistas... Días contados porque ha empezado la irreversible cuenta atrás.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de abril de 1993