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El bando de Gil

Donato no jugó. Cacho Heredia aseguró que fue decisión suya y que no influyeron en la medida las últimas declaraciones del jugador. Donato encajó con resignación su suplencia y por su sonrisa, demasiado explícita, nada convencido de que su ausencia no tuviera que ver con su intención de dejar el club.Gil aportó ayer un nuevo episodio a esta historia. Lo hizo a través de un bando que repartió entre los aficionados. El presidente sospecha que el Deportivo es el culpable de la actitud de Donato y que pretende así que el Atlético le dé la baja a precio de saldo. Gil también prometió empezar atentar a varios futbolistas del club gallego.

En su escrito, Gil no habló solo de Donato, que se podrá ir si algún club paga "lo que el Atlético ha invertido en él". También recuerda a Luis Aragonés, al que acusa de crear los problemas con Futre que provocaron su salida, y de "regalar" la Liga y la Copa. De Schuster dice que se le renovó porque lo pidió y se le deja ir también por su deseo. En el caso Pastoriza-Villarreal, Gil advierte que "cada uno es muy libre de pensar lo que quiera".

En medio de la crisis, José Luis Pérez Caminero llega al Atlético. Ayer se celebró el acto oficial de la firma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de abril de 1993