Entre la incertidumbre y la travésia del desierto

El éxito conservador asfixia carreras políticas

En la batalla electoral que se saldé este fin de semana con una derrota global de la izquierda, (le los ecologistas y de la extrema derecha, algunos dirigentes pudieron salir victoriosos de los combates particulares de sus circunscripciones, lo que les permite afrontar con mayor energía la travesía del desierto que supone volver a la oposición. A los que perdieron sus actas de diputado 0 no consigueron entrar en la Asamblea Nacional les espera, por el contrario, un futuro incierto.En el Partido Socialista, el caso del ex primer ministro M¡chel Rocard es emblemático. Junto a Lionel Jospin, Roland Dumas, ministro saliente (le Asuntos Exteriores, y Dominique Strauss-Kalin, responsable de la cartera de Industria, son las personalidades más destacadas del socialismo francés que perdieron sus actas de diputado. Otros 13 miembros del Gobierno saliente perdieron sus escaños en el desastre electoral socialista.

En el campo de los supervivientes, por el contrario, figuran Pierre Bérégovoy, que ayer presentó su dimisión como primer ministro; Laurent Fabius, primer secretario del Partido Socialista; Jack Lang, ministro de Cultura; Bernard Tapie, ministro de las Ciudades; Jean Pierre Chevénement, ex ministro de Defensa; Henri Emmanuelli, presidente saliente de la Asamblea, o la popular ministra de Medio Ambiente, Ségoléne Royal. Dos ex primeros ministros socialistas, Pierre Mauroy y Edith Cresson, no se presentaban a estas elecciones. En total, 17 ministros salvaron sus escaños en la escabechina.

En el Partido Comunista, Georges Marchais vio cumplidos todos sus objetivos. Personalmente consiguió renovar por cuarta vez su acta de diputado, su partido consiguió un grupo parlamentario al superar la barrera de los 20 escaños, pues alcanzó 23, y su principal rival en el partido, Charles Fitterman, fue derrotado. La estrella ascendente entre los comunistas renovadores es Guy Hermier, candidato por Bouches du Rhône, que consiguió superar una difícil situación frente a una candidata del Frente Nacional (FN) que consiguió aventajarle en votos en la primera vuelta. El que perdió su escaño fue el portavoz comunista en la Asamblea, Pierre Lajoinie, por lo que su sucesión al frente del grupo parlamentario dará una indicación sobre el rumbo del comunismo francés.

La extrema derecha de JeanMarie Le Pen es, junto a los socialistas y los ecologistas, la gran perdedora de estas elecciones. Su derrota, sin embargo, es contradictoria, ya que, víctima del sistema electoral mayoritario a doble vuelta, tiene argumentos suficientes para montar una de esas campañas de protesta que tanto gustan al Frente Nacional (FN) y a sus tres millones de votantes. Con más sufragios en la primera vuelta que el Partido Comunista, al final no tendrá representación en la Asamblea. El FN perdió el único escaño que tenía MarieFrance Stirbois en Dreux, y tanto Le Pen como su lugarteniente, Bruno Mégret, no consiguieron entrar en la Asamblea. La unión de todos los electores contra los candidatos de extrema derecha se ha convertido, en la segunda vuelta, en un obstáculo insalvable para los candidatos del Frente Nacional.

El movimiento ecologista, que sufrió su gran decepción en la primera vuelta, vio el domingo desaparecer sus dos últimas esperanzas. Las dos únicas candidatas que habían sobrevivido -Dominique Voynet, portavoz de los Verdes, y su colega, Christine Barthet, de Generación Ecología- fueron derrotadas. El desengaño para este movimiento, que consiguió atraer a cerca de dos millones de electores en la primera vuelta, es enorme, dado el apoyo que recibieron de los medios de comunicación.

Entre las personalidades independientes que consiguieron alcanzar un escaño se encuentra Michel Noir, alcalde de Lyón, que renovó su escaño contra la oposición de la gaullista Agrupación para la República, partido que abandonó recientemente.

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