"En algún momento estuvo todo perdido"

"Es una gran satisfacción, después de cómo ha ido todo el año y de lo que ocurrió el año pasado, volver a ganar el campeonato en esta última carrera". Éstas fueron las primeras palabras de Carlos Sainz todavía dentro de su coche. Acababa de atravesar la llegada del tramo final del RAC Rally. Volvía a ser campeón del mundo de rallies. Visiblemente emocionado, recibía abrazos y atendía preguntas desde todas partes. "Ha sido muy dificil, muy competido desde el principio, porque estaban los mejores pilotos del mundo y nos jugábamos el título", continuó diciendo el piloto español.Más tarde, algo más tranquilo, Sainz explicó: "Siento una enorme alegría porque al final hemos podido ganar. El año ha sido muy duro y en algún momento estuvo todo perdido. No teníamos casi posibilidades. Sin embargo, nunca nos dimos por vencidos y al final hemos logrado una victoria que ha costado mucho, pero ha merecido la pena".

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Unos metros más allá, el copiloto de Sainz, su eterno compañero Luis Moya, exclamaba: "Sabe a gloria. Para mí este título es mejor que el de 1990 porque hemos trabajado mucho para conseguirlo". Su jefe también insistía en esto último: "Ha sido una demostración de que nunca hay que tirar la toalla. Nuestro triunfo era casi imposible. Creo que Auriol ha tenido muy mala suerte, igual que nosotros el año pasado. En cualquier caso, en los últimos rallies nos propusimos hacerlo lo mejor posible y atacar al máximo. Creo que en ese sentido todo ha salido muy bien".

Al contrario que su copiloto, el nuevo bicampeón del mundo rehuyó la comparación con el título conquistado hace dos temporadas. "Son diferentes. No se puede hablar de uno más bonito que otro. Simplemente creo que este final de temporada ha sido muy difícil", repitió Sainz.

En cuanto al desarrollo de la última etapa del RAC Rally, el piloto español comentó: "Me he enterado inmediatamente del problema de Kankkunen y, por supuesto, me he quitado un gran peso de encima. Estaba sólo a un minuto y pasó a estar a más de tres. Es bastante diferente. Después, afortunadamente, las últimas pruebas no fueron decisivas porque estaban bastante mal, había mucho barro. Pero teníamos un margen bastante grande como para no tener que arriesgar lo más mínimo. Al final todo ha salido perfecto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de noviembre de 1992.

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