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El capitán Etayo y su carabela de verdad

Un navarro de 70 años intenta cruzar el Atlántico sin ayuda de motores ni subvenciones

La carabela Niña III y toda su tripulación, capitaneada por Carlos Etayo, se disponían ayer para su partida desde la isla canaria de La Gomera rumbo a América, repitiendo lo más fielmente posible el viaje que hizo Cristóbal Colón hace 500 años.La Niña III no es una más de las muchas carabelas que han flotado alrededor del V Centenario del Descubrimiento de América; se diferencia de todas ellas en que no tiene motores. Su navegación depende enteramente del viento. La Niña III es una réplica exacta de la original según la investigación de Carlos Etayo, quien durante casi 40 años se ha dedicado a la arqueología naval colombina.

Etayo realizó este mismo viaje en 1962. Tardó en llegar a América casi 40 días más que Colón. Incluso los equipos de rescate internacionales dieron al barco por perdido. "Aquella carabela", dice Etayo, "fue diseñada según la teoría de los expertos Julio Guillén y José María Martínez Hidalgo, y casi nos hundimos con el primer temporal. Según sus diseños, las carabelas no tenían raseles, algo fundamental para el gobierno de la nave. Ahora ya no me fío de los teóricos".

Etayo ha llevado la contraria a todas las tesis oficiales en la arqueología colombina. Por eso, su Niña III en nada se parece a las carabelas botadas por la sociedad estatal Quinto Centenario y que, además, han costa do cientos de millones.

Etayo apenas recibe un duro y hace tiempo que dilapidó la fortuna de su abuelo en sus aventuras oceánicas: "La sociedad estatal me ha dicho que si quiero algo tengo que poner en los impresos su nombre y logotipo ¡Pero si no tengo ni impresos!". No le subvenciona ni el actual gobierno navarro. "Y eso que es de derechas; en cambio, cuando era socialista me dio medio millón, y eso que yo soy un tradicionalista". En realidad es un furibundo carlistón, de los que ya no quedan, de los de "Dios, Patria y Fueros". Con esos principios, parece que ha ahuyentado a los posibles patrocinadores, aunque Etayo, a sus 70 años, no va a cambiar de ideas ni de ilusiones. "Si todo saliera bien y si tuviéramos el dinero, a mí me gustaría hacer en febrero el viaje de regreso. Sólo Colón lo hizo una vez; le pillaron dos tormentas y ya no repitió en esa época".

Lo que le falta de dinero público, le sobra de cariño popular. En el puerto de Las Palmas le llenaron el barco de plátanos y de productos que le regalaban en los supermercados; en La Gomera le dieron leña, gofio y más plátanos. Mientras, una suscripción popular intenta cubrir los gastos del segundo viaje de Etayo, que entra en su etapa final. "De Palos de Moguer a Las Palmas tardamos un día menos que Colón; de aquí a La Gomera, un día más, aunque él debió entrar por el norte y nosotros lo hicimos por el sur. Ahora, hasta San Salvador, espero tardar menos que en mi primer viaje".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de octubre de 1992