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Broche de pesadilla al fin de semana en la playa

La carretera Madrid-Valencia (nacional III) padece las noches de los domingos veraniegos atascos que provocan retenciones de hasta siete horas en el tramo que discurre entre las localidades de Perales de Tajuña y Arganda del Rey. La habilitación de un segundo carril adicional por medio de conos de plástico permite que, por la tarde, los conductores que regresan a Madrid más temprano se encuentren con un tráfico que, si bien es intenso, es bastante fluido.Pero los madrugadores son los menos. Por la noche y hasta la amanecida surgen las colas y los automovilistas que apuran hasta el último rayo de sol el fin de semana en la costa valenciana llegan a un tapón con colas de 20 kilómetros, que se convierte en un agobiante fin de fiesta antes de entrar en Madrid.La nacional III tiene un tramo de autovía desde Madrid hasta la altura del municipio de Rivas-Vaciamadrid. Pero el tramo de la nacional III que pasa por Arganda y Perales de Tajuña sólo tiene un carril en cada sentido hasta que se concluya la futura autovía Madrid-Valencia. En la variante de Arganda, tramo de casi 23 kilómetros de longitud, los trabajos finalizarán en 1993. La Guardia Civil de Tráfico inhabilitó a las siete de la tarde de ayer los semáforos de carretera, en el término municipal de Arganda, para permitir el paso preferente de los automovilistas que retornan desde Valencia. Los agentes esperaban ayer que se produjesen retenciones hasta pasadas las cuatro de la mañana.

Este final de fiesta se sucederá durante. toda la época estival, con la única diferencia de que el atasco es trasnochador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de julio de 1992