Títeres bajo un rumor de pipas

20 obras conforman la programación del XIV festival de teatro veraniego en El Retiro

La tenue luz ilumina la plazoleta de los títeres en el parque de El Retiro mientras el pequeño Sebastián corretea entre el público buscando junto a su, abuela el mejor lugar para presenciar sus muñecos, como el niño llama a los títeres. "Me gusta venir", comenta el pequeño mientras mastica sus pipas. "Ven, abuela, ya empieza", susurra. El escenario se llena de pequeños seres que convierten en realidad las aventuras de Caperucita Roja o las hazañas de El Soldadito de Plomo, obras que conforman la programación del XIV Festival de Títeres, que cada noche recibe la visita de 300 madrileños.

Sebastián no había visto títeres de América Latina. Hace poco pudo observar al grupo colombiano La Libélula Dorada con las obras La rebelión de los títeres y Los héroes que vencieron todo menos el miedo. La primera narra la historia de un día en que los títeres amanecen libertarios y, hartos de ser manipulados por sus titiriteros, deciden no dejarles entrar al teatro.La segunda es un juego con activa participación del público: el conflicto entre un sapito terco y, dormilón, una vaca productora de leche en polvo, un perro mordedor, una culebra cosquillosa y otros pintorescos personajes. Al final, el pequeño abandonó el lugar con una sonrisa de satisfacción, dispuesto a volver al parque del Retiro.

Con un presupuesto que no supera los 10 millones de pesetas, el Ayuntamiento de Madrid invitó a 20 grupos de titiriteros, de España, Argentina, Chile, Colombia y Bélgica a participar en las representaciones de obras tan clásicas como Las mil y una noche, La niña que riega la albahaca, así como la controvertida Historia de un insumiso, del grupo madrileño Tina-Francis. La programación cultural se mantendrá durante 80 días.

"Nuestra labor es brindar alegría a grandes y chicos. Es un error pensar que, cuando hablamos de títeres, los adultos piensen que el espectáculo es sólo para niños. Este festival muestra obras de calidad y espectáculos para todos los públicos en los que no invertimos mucho dinero", asegura Francisco Porras, director del Teatro de Títeres del Retiro, mientras apostilla que estos artistas trabajan más "por amor que por dinero".

Pagar entrada

Al referirse al público que acude al espectáculo, Porras dice que en su mayoría son jóvenes que "están aceptando los títeres y les gusta el teatro", aunque espera que con las reformas que el Ayuntamiento de Madrid ha proyectado, que estarán terminadas antes de final de año, el teatro de títeres del Retiro se convierta en un lugar de encuentro para todos los públicos. Sin embargo, Porras adelanta que pronto habrá que pagar la entrada para entrar al recinto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 15 de julio de 1992.

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