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La ciudad, para los que no quieren leer

Inaugurada la primera videoteca pública de España en el Cuartel del Conde Duque

El vídeo entra en la cultura oficial, tras muchos años de haber estado considerado como un medio inferior. La videoteca de Madrid -la primera pública en España- abrió sus puertas esta semana en el Centro Cultural del Conde Duque. Según el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, la nueva videoteca significa "la incorporación de la técnica a la cultura viva". En el local se hallan los clásicos del cine junto a los vídeos musicales más vanguardistas.

El objetivo de la videoteca es recoger y conservar la memoria visual y sonora de la ciudad, y así como completar la oferta cultural sobre temas madrileños, según el concejal de Cultura, Pedro Ortiz.La nueva videoteca recoge todo tipo de documentos audiovisuales sobre Madrid, pero además ofrece vídeos en los apartados de ecología, deportes, idiomas, Comunidad Europea, arte y cooperación al desarrollo.

El usuario encuentra también grabaciones de conciertos clásicos y de rock, vídeos musicales y los clásicos del cine de todo el mundo, desde las películas de Alfred Hitchcock hasta la del manchego Pedro Almodóvar. El fondo con el que arranca la videoteca contiene más de 600 obras, y en el futuro tendrá unas 2.000.

Al menos una vez al mes, la videoteca tiene previsto organizar jornadas dedicadas a un tema concreto y dirigidas a públicos específicos. Entre ellos habrá un ciclo con los principales trabajos del cantante Antonio Molina la emisión de una selección de los principales vídeos musicales españoles y el programa Cortometraje 92, una muestra de cortos rodados por autores madrileños.

Cualquier ciudadano puede utilizar la videoteca como una biblioteca. Después de elegir uno de los vídeos compilados en una lista alfabética, el usuario puede verlo en uno de los 18 puestos individuales en la pequeña sala. Cada uno ofrece un monitor de color, una grabadora y un auricular, para que el sonido no moleste a los demás. Para grupos de visitantes hay una gran sala con 59 plazas que permite proyecciones en una pantalla grande.

La videoteca permanecerá abierta de lunes a viernes de 10.00 a 20.30. Para ver un vídeo, el usuario tiene que solicitar un carné -con validez de un año- al precio de 100 pesetas. Además, la videoteca cobra una tasa de 1.000 pesetas la hora por la proyección en la sala grande y 200 pesetas por cada hora de visión individual, cantidad que aumentará a 800 pesetas para ver, por ejemplo, la laureada película Ben Hur.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de julio de 1992