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Ramos asume la presidencia de Filipinas

El general Fidel Ramos, de 64 años, administró la ley marcial impuesta por el dictador Ferdinand Marcos en 1972 y defendió la nueva democracia de Corazón Aquino con la determinación de los conversos. Ganador de las elecciones generales filipinas, hoy será proclamado presidente de un país que recuperó el pluralismo y la libertad, pero que no ha podido ni romper con estructuras rurales de poder aún feudales, ni dejar la cabecera en la amarga clasificación de la pobreza asiática.

Ramos, con una mayor preparación para el puesto que su antecesora, ha ofrecido una amnistía a la guerrilla comunista y a los militares rebeldes y ha instado al país a cerrar filas para acometer el principal objetivo: crecer económicamente.

Durante los seis difíciles años de Gobierno de Corazón Aquino se promovieron reformas políticas que asestaron un serio golpe a los monopolios. Ahora, la presidenta cede el mando al hombre designado por ella misma como sucesor idóneo para proteger y desarrollar la democracia. "Entrego un país mucho más fuerte, más vigoroso e infinitamente más libre que el heredado", subrayó en una declaración.

A pocas horas de que se produjera su toma de posesión, cuatro bombas estallaron anoche en Manila sin causar víctimas, según informó la policía filipina.

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