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Cartas al director

Al parecer...

... Un puñado de cartas, como un puñado de dólares, hicieron que un puñado de bancos fueran retirados de una plaza alegando que eran el fervor nocturno de los camellos, drogatas y maleantes; fervor de juergas y broncas.Pero al que dio la orden de retirarlos se le olvidó que plantearía varios problemas; sí, antes en la plaza se podía sentar todo el mundo, camellos, drogadictos, maleantes y gente normal, sobre todo gente normal. Ahora en la plaza de Santa Ana sólo se puede sentar, con comodidad, quien quiere tomarse un refresco, eso sí, pagando el refresco y por supuesto la silla, y drogatas, camellos y maleantes, que más que sentados reposan sobre el cesped. Los demás nos limitamos a esperar que nuestro hijos terminan de balancearse para poder irnos a... (ni en la Puerta del Sol) donde poder sentamos. Hasta que el señor Matanzo decida volver a poner los bancos en su sitio.-

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