El Papa nombró una comisión para establecer si podía beatificar "tranquilamente" a Escrivá

El Vaticano rechazó ayer de plano las críticas que ha suscitado el proceso de beatificación de Josemaría Escrivá de Balaguer, mediante la publicación en L'Osservatore Romano de una carta del prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Felici. El texto de la misiva fue, además, reproducido en el boletín de la sala de prensa de la Santa Sede, el órgano oficial vaticano de comunicación. La carta informa que tras el proceso el Papa "encargó a una comisión que estableciera si se podía proceder tranquilamente a la beatificación" y que el veredicto fue positivo.

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"No han faltado voces contrarias (al proceso) como era de prever, considerando la difusión de los miembros del Opus Dei y la obra que desarrollan al servicio de la Iglesia" razona Felice en la carta, que lleva también la firma de su secretario, Edward Nowak. "Ha habido incluso alguna insinuación sobre el procedimiento seguido en el caso específico por la Congregación para la Causa de los Santos. Tales insinuaciones carecen de todo fundamento, como demuestra el exacto conocimiento del camino seguido, que trataré de exponer", se afirma en la misiva.El prefecto de la congregación distingue acto seguido cuatro fases de la causa. La primera, que define como "introductoria", destaca que los testimonios sobre la "fama de santidad" recogidos por los promotores de la beatificación del fundador del Opus llenaron dos volúmenes de 428 y 390 páginas, más otro con 1.500 "favores y gracias", atribuidas a la intercesión de Escrivá. Los favores registrados "hoy se elevan ya a 70.000", añade Felice.

Entre los remitentes de las 6.000 cartas recibidas por el Papa pidiendo la apertura de la causa, prosigue el escrito, hubo "69 cardenales, 1.228 obispos y 41 superiores generales de órdenes y congregaciones religiosas, además de numerosos jefes de Estado y gobierno". Todos ellos, señala Felice, cumplían el criterio establecido por la Congregación de los Ritos el 15 de enero de 1935 de haber tenido noticia directa de la santidad del aspirante a beato.

Testigos

Finalmente, la apertura formal de la causa data del 19 de febrero de 1981, más de cinco años después de la muerte del fundador del Opus, que era el plazo mínimo establecido por la normativa entonces vigente.En relación con la "fase de instrucción del proceso", Felice afirma que los dos tribunales establecidos en Roma y en Madrid, éste para los testigos de habla española, celebraron 980 sesiones durante seis años y medio desde mayo de 1981. De ese modo, fueron escuchados 92 testigos, "todos de visu, un tercio de los cuales habían frecuentado a monseñor Escrivá de Balaguer durante periodos de entre 40 y 20 años".

"Más del 50% de los testigos son ajenos al Opus Dei, y los tribunales interrogaron también a algunos ex miembros del Opus. Además, la postulación tuvo el cuidado de señalar los nombres de personas manifiestamente contrarias a la causa y de proponer que algunas de ellas fueras interrogadas por los tribunales. En el caso de una de éstas estimó que debía excluirla de los testigos por considerarla poco fiable y no idónea para comparecer ante un tribunal eclesiástico. La decisión correspondiente fue adoptada con la aprobación expresa de la Congregación para la Causa de los Santos", añade Felice.

La Positio, el texto expositivo de la instrucción redactado -por el relator, Ambrogio Eszer, fue entregada a la Congregación en junio de 1988, en la que Eszer afirmaba que "eventuales estudios suplementarios no conllevaría enriquecimientos significativos" de lo ya actuado. Los consultores teológicos iniciaron su estudio en marzo de 1989, y "tal lapso de tiempo no constituye una excepción, sobre todo si se tiene en cuenta que la causa disponía ya de dos procesos acerca de presuntos milagros", indica el prefecto. El Congreso de Consultores que se pronunció sobre el caso inició sus reuniones el 19 de septiembre de 1989, seis meses más tarde. Felice expone que estos consultores, o jueces, fueron elegidos regularmente y con lapreocupación de "garantizar un juicio objetivo e imparcial, no contaminado por consideraciones extrañas a la causa misma". "Dos consultores", añade, "expresaron su parecer suspensivo".

Virtudes heroicas

Sus argumentos fueron examinados por el relator. Según una deliberación de la Congregación para la Causa de los Santos, adoptada en congreso en 1986, "uno de los votos suspensivos no fue publicado porque su autor no participó en la discusión de los consultores"."La congregación ordinaria de cardenales y obispos, en la sesión del 20 de marzo de 1990, se pronunció por unanimidad sobre la heroicidad de las virtudes" de Escrivá. "Por lo que se refiere al tiempo relativamente breve en que se llegó a la discusión sobre la heroicidad de las virtudes, es de señalar que la normativa vigente no establece ningún plazo entre la muerte del siervo de Dios y la discusión", puntualiza el prefecto.

La última consideración de Angelo Felice se refiere a la prueba del milagro. "Se ha dicho", explica el cardenal, "que uno de los médicos de la consulta estaba ligado al Opus De¡. No hay nada de singular en ello: suele ocurrir, en efecto, que incluso cuando se trata de examinar la heroicidad de las virtudes de un siervo de Dioshaya un miembro de la orden o de la congregación a la que haya pertenecido entre los consultores". "Por otra parte, tantos los médicos como los que asisten a la sesión, como también los consultores teológicos, están ligados por un juramento que es garantía de objetividad", sostiene el prefecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 12 de mayo de 1992.

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