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VUELTA A ESPAÑA

Montoya conserva el liderato por 5 segundos

Jesús Montoya (Amaya) mantuvo por cinco segundos su jersey amarillo. Llegó la montafia a la Vuelta y Pedro Delgado atacó. Ya es quinto en la general, a 1.13 del líder, a la espera de la etapa reina de hoy, en la que la selección ya debe ser definitiva. Su tirón, a pocos kilómetros de la llegada, sólo causó, problemas a Montoya. El murciano llegó desfallecido. El resto de los favoritos se mantuvo agrupado, menos Melcior Mauri, que se descolgó subiendo la Bonaigua. Perdió más de tres minutos, y sus opciones de repetir el triunfo del año pasado han menguado considerablemente. Se echó en falta a Lejarreta. Por delante de los grandes, los modestos se jugaron la etapa. Ganó Jon Unzaga (Clas), que adelantó a Martín Farfán (Kelme).

Llegaba el pelotón de los favoritos tranquilo. La etapa no había tenido más movimiento que el causado por las escapadas de modestos. Los más resistentes, 30 más o menos, aguantaban en la cabeza en los últimos kilómetros de la subida a Pla de Beret.Los más flojos se habían ido quedando en las rampas del Cantó (Anselmo Fuertes) o de la Bonaigua (Mauri). Los que luchaban por la etapa lanzaron sus ataques. El ritmo se aceleró pero nadie se inmutó. Todos, al tren marcado por el equipo Amaya. El líder, Montoya, iba bien rodeado.

Cuando faltaban menos de cinco kilómetros, tras unos ataques de Millar y Herrera, a los que saltó Cubino, Delgado miró al fondo del grupo y vio sufrir a Montoya. Se puso de pie y atacó. A su rueda, como imantados, todos los buenos menos uno. Montoya se quedó. Perdió sólo 28 segundos gracias a la ayuda de Peio Ruiz Cabestany.

Fue un ataque de prueba, de selección. Sólo los fuertes lo aguantaron. Los menos gastados, tras 235 kilómetros duros, sin movimiento, pero corridos a buen ritmo, notaron el esfuerzo. No era el terreno para ganar minutos. Lo más duro de los siete kilómetros del puerto estaba pasado. Los que menos resistieron fueron los mejores de la contrarreloj del domingo: Breukink, que perdió más de un minuto, y Montoya.

Tampoco fue el día de Federico Echave. El vasco, que el domingo sufrió una caída en la contrarreloj, salió ayer con un fuerte hematoma en la cadera y cedió al final varios segundos a los mejores.

El héroe malhadado del día fue de nuevo Federico García. El valenciano del Seur, que ya se había escapado durante más de 100 kilómetros en la etapa de Córdoba, odia ir en pelotón. A la menor coge el portante y se larga. Ayer lo hizo en el kilómetro 21. Llegó a tener 25 minutos de ventaja. Fue capturado en la ascensión a la Bonaigua. Llegó a la meta 23 minutos después que el primero.

Como el Tour

"Esta vuelta se está corriendo como el Tour", declaró José Miguel Echávarri, el director del Banesto, y el técnico español que mas rondas francesas ha ganado. Los directores están rompiendo a diario el folleto de instrucciones. Hoy llega la etapa reina. Nuevas variaciones.

El ONCE llora a Lejarreta. Es su único corredor capaz de marcar diferencias en la alta montaña. Su director considera ahora que Mauri no puede ganar la Vuelta. Manuel Saiz inició la ronda con el plan del año anterior: sacar tiempo en el llano para que Mauri tuviera su oportunidad. Nada salió como se esperaba.

El catalán se ha hundido el primer día de montaña. Un posible recambio, Anselmo Fuerte, ha desaparecido. El madrileño, otrora gran esperanza, llegó con 14 minutos de retraso y enfadado con su director porque le había dejado solo.

Dos opciones

A Manolo Saiz le quedan aún dos opciones el sorprendente joven suizo Alex Zulle, que ha mostrado, buenas maneras en el inicio de la temporada, y el belga Johan Bruyneel, segundo en la general a sólo cinco segundos de Montoya. Aun estando bien situados, no son, hombres de ataque. Bruyneel es un buen corredor, con aguante, pero la etapa de hoy es muy peligrosa para él. Saiz deberá esperar otra vez al llano Dará mover sus Deones.

Javier Mínguez, director del Amaya, llegó a la Vuelta con dos líderes, y un tercero se le ha vestido de amarillo. El primer día fuerte ha aguantado, pero no pa rece sólido. Montoya pagó ayer el esfuerzo de la contrarreloj. Llegó exhausto, sin fuerzas sólo movido por su voluntad de aguantar, y dolorido por la caída que sufrió cuando lanzaba su último aliento en busca de la meta. Hoy, si su organismo, contenido en sólo 163 centímetros de altura y en 58 kilos, no tiene una recuperación prodigiosa, corre el peligro de desaparecer.

El plan previo de Mínguez era atacar. Los acontecimientos le obligaron ayer a aguantar. Hoy, de nuevo, deberá luchar para dinamitar, porque tiene hombres para ello, Parra y Cubino, y no pueden limitarse a depender de Montoya, que ayer mostró una preocupante debilidad en la primera escaramuza montañosa. Su imagen en la meta, llevado en brazos por las asistencias, envuelto en mantas, no fue la exigible a un líder con garantías.

El director del, Banesto, José Miguel Echávarri, es el único que no ha cambiado el libreto. Sólo vino con un líder y no tiene problemas de conciencia. La carrera se desarrolla como él la había previsto. Delgado ya perdió un enemigo, Mauri, y aventaja a sus pares de escaladores. Todos le temen. Es la rueda buena. La etapa de ayer se pareció, curiosamente, a la de Jaca en el pasado Tour. Ha sido él calentamiento previo. Hoy, el partido, con cinco puertos de los del Tour: tres de primera categoría y dos de categoría especial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 1992

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