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La reconstruccion de la tragedia de Sarrià no aporta datos nuevos al juez

Franco Vila escenificó ayer, en el estadio de Sarrià, los hechos por los que el pasado 15 de marzo fue detenido como presunto autor de la muerte de Guillermo Alfonso Lázaro. El niño, de 13 años, murió al ser alcanzado por una bengala en los prolegómenos del partido Español-Cádiz. Vila rompió a llorar en diversas ocasiones, y tan sólo le quitaron las esposas cuando simuló el lanzamiento de dos bengalas. Los padres del niño no acudieron ayer a Sarrià. El juez Luis Pascual Estevill indicó: "El simulacro ha sido clarificador, pero no ha aportado datos nuevos que desconociéramos".

"Ha dicho que vio menos estrellas y humo cuando lanzó las bengalas que cuando sus hijos enarbolaron las suyas", comentó uno de los abogados que estuvieron cerca de Franco Vila mientras relataba, paso a paso todo cuanto hizo el pasado 15 de marzo cuando acudió al campo del Español acompañado de sus dos hijos y un amigo de éstos. Junto con Vila también participó ayer en la reconstrucción de los hechos su amigo José Marsán, con el que presenció aquel partido y que quedó en libertad después de haber permanecido detenido dos días.Tras llegar acompañado por dos coches de la policía, Vila fue introducido en una dependencia en la que permaneció 25 minutos. Vila fue conducido a la grada una vez que llegaron el juez Luis Pascual, la fiscal Belén Suárez, el abogado defensor, Juan Córdoba, el presidente del Español, Julio Pardo; el abogado del club, Gómez Papi, y diferentes empleados del club.

A continuación, bajó hasta la valla que separa las gradas del rectángulo de juego. Allí, tras llorar de forma desconsolada, con los codos sobre las rodillas y la cabeza entre las manos, Vila se reafirmó en sus primeras declaraciones. Así lo explicó su abogado, Juan Córdoba: "Vila ha repetido que todo sucedió en un corto espacio de tiempo. Que lanzó las bengalas de forma vertical y que en ningún momento vio dónde cayeron". Este dato puede resultar trascendental puesto que el magistrado Joaquín Aguirre, que fue quien decretó para Vila prisión provisional, manifestó el pasado 18 de marzo que la muerte de Guillermo podría constituir un delito de homicidio si pudiera probarse que Vila observó que había herido a una persona al lanzar la primera bengala.Vila, que continúa en prisión, permaneció con las esposas puestas excepto cuando se le pidió que, de forma mímica, sin bengalas ni cualquier otro sustitutivo, explicara cómo las lanzó.

Por otro lado, el abogado de los padres de Guillermo Alfonso anunció ayer que pedirá una indemnización económica por la muerte de Guillermo Alfonso Lázaro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de marzo de 1992

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