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Las expectativas mandan

En economía las expectativas lo deciden todo. De la misma forma que la gente ahorra un duro cuando ve nubarrones en el horizonte, el dinero se vuelve loco cuando el futuro deja de ser una incógnita insufrible. El empeoramiento de expectativas se ha convertido en las últimas semanas en la bestia negra de la economía a escala planetaria. Los augures del optimismo siguen retrasando semestre a semestre el inicio de la recuperación. Los japoneses se han unido al tren lento de norteamericanos y alemanes. La Bolsa de Tokio ha dado ya varios avisos, el último el pasado miércoles, y aunque ha recuperado parte de su caída, queda muy lejos de la euforia de más de 30.000 puntos que reflejaba el índice Nikkei en los buenos momentos de finales de los años ochenta.En el mercado interior se acerca la hora de cortar el cupón, y muchos inversores deberán contentarse con el dividendo porque no podrán recibir plusvalías derivadas de las cotizaciones de los últimos meses. Los fondos de renta fija dominan el panorama de la inversión colectiva. Los malísimos resultados de la inflación en los dos primeros meses del año han alejado la posibilidad inmediata de bajada de tipos de interés.

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