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Sin agua para el trasvase Tajo-Segura

La media de ocupación de los embalses españoles suele ser, en un año con régimen de lluvias normal, del 40% de su capacidad. En 1991 alcanzó el 58%. A punto de concluir el invierno de 1992 hay cuencas en las que el almacenamiento de agua no llega al 20%.Es el caso del río Segura. Su cuenca sólo dispone de 223 hectómetros cúbicos de los 1.117 que puede almacenar. Es el único río de la cuenca mediterránea que se encuentra en esa situación de penuria. El aprovechamiento de sus aguas es de los más intensivos de España desde la época de los árabes. Para dotarle de un cauce más regular que el típicamente mediterráneo, la República diseñó un trasvase desde el río Tajo que no llegó a materializarse hasta la década de los ochenta.

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Este año corre el riesgo de que se le corte este suministro adicional, ya que la fuente de donde se nutre se encuentra tan seca como la suya: los pantanos de Entrepeñas y Buendía situados en la provincia de Guadalajara. Cualquiera que sobrevuele el aereopuerto de Barajas en Madrid puede observarlos cuando los aviones se aproximan hacia el aterrizaje desde el este.

Las grandes masas azules sobresalientes entre la árida meseta están por estas fechas tan mermadas que sólo cubren el 20% de la capacidad de almacenamiento. "En estas condiciones no hay agua ni para el Segura ni para el propio Tajo", afirma Adrián Baltanás, director general de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas.

Anticiclón

Los embalses de la cuenca norte y del Guadiana tampoco llegan al 30% de su capacidad. Este déficit generalizado de agua se agu. diza ante las escasas perspectivas de que llueva a corto plazo, debido al estancamiento de un anticiclón en el Atlántico, según ha declarado a Efe el meteorólogo Julio Eduardo González, jefe del Servicio de Aplicaciones del Instituto Nacional de Meteorología."En estas situaciones hay que acudir a las reservas subterráneas, que algunas ciudades, como Madrid, guardan como reservas estratégicas", afirma Baltanás. El responsable de Obras Hidráulicas insiste en que el incremento progresivo del consumo de agua en los últimos años, unido al régimen de sequías, obliga a continuar aplicando una política de construcción de nuevos embalses.

Gracias a ello, la desértica Almería se salva este año de su tradicional carestía de agua. Los dos grandes embalses construidos en 1985 (el de Benina) y 1988 (Cuevas de Almanzora) para almacenar agua a largo plazo se han llenado antes de lo previsto. Los defensores de los pantanos tienen este ano argumentos a su favor. Los que hay son insuficientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de marzo de 1992