La 'tercera fuerza'

Siniestra implicación en cientos de asesinatos de policías y militares surafricanos

El presidente surafricano, Frederik W. de Klerk, "y altos funcionarios del Gobierno" tienen pleno conocimiento de las operaciones de la tercera fuerza, según ha denunciado el secretario general del Congreso Nacional Africano (ANC), Cyril Ramaphosa, ante un grupo de corresponsales extranje os en Suráfrica. El ministro de Defensa, Roelf Meyer, en conversación con los mismos corresponsales una hora más tarde manifestó: "Estoy seguro de que el presidente no sabe nada. Estoy convencido de que esas alegaciones no son correctas". En algún lugar entre la acusación y el desmentido, está la verdad.

El asunto de la tercera fuerza ha provocado con frecuencia el cruce de duras palabras y acusaciones entre el ANC y el Gobierno. El ANC sostiene que policías y soldados se cruzan de brazos mientras se producen matanzas de negros inocentes y que las fuerzas de seguridad están activamente implicadas y promueven los baños de sangre en los guetos negros. Cientos de personas han sido asesinadas y miles más han perdido sus hogares a resultas de acciones de hombres sin rostro que emplean cócteles molotov, armas automáticas, cuchillos y los terribles necklaces (neumáticos de coches ardiendo) para matar, mutilar y extender el pánico entre la población negra.El ANC y otras organizaciones negras acusan al Gobierno de negligencia y de dejación de responsabilidades en relación con la violencia. Y, con la misma firmeza, Gobierno y policía han pedido al ANC y a quien sostenga esas alegaciones que presente pruebas.

Desestabilizar a los negros

El de tercera fuerza es un concepto ambiguo. Es obvio que en los guetos hay violencia ajena a la enemistad tribal y no relacionada con la delincuencia. También es obvio que hay grupos políticos que se beneficiarían de la desestabilización de la comunidad negra y que estarían muy satisfechos si eso llega a ocurrir. E investigaciones judiciales han demostrado que hay hombres pertenecientes a las fuerzas de seguridad, o con preparación militar, dispuestos a participar en ello y que el Gobierno se ha visto implicado en acciones de juego sucio y con escuadrones de la muerte.La tercera fuerza no es una entidad sólida, con líder, cuartel general y plantilla. Los que llevan a cabo la campaña de terror que se atribuye a ese grupo están unidos por un objetivo común y una creencia política, y no como miembros de una organización. No son muy distintos a los Lobos Blancos, un nombre que existe en la mente de fanáticos como Barend Strydom, quien hace dos años disparara y matara a sangre fría a ocho transeúntes negros en una plaza de Pretoria.

Ramaphosa dijo a los periodistas que "se están preparando resmas de documentación para el Weekly Mail [un rotativo de Johanesburgo que lucha contra el apartheid y se caracteriza por sus revelaciones con alta carga política] y otros medios". La documentación será entregada a la comisión judicial de investigación sobre la implicación de los servicios de información militares, que preside el juez del Supremo R. Goldstone.

The Weekly Mail publicaba la semana pasada una investigación en profundidad sobre la tercera fuerza y decía que "está controlada por la Fuerza de Defensa Surafricana [SADF, Ejército] y la policía del semiindependendiente homeland negro de Kwazulu". El objetivo, decía el periódico, "es socavar al ANC y crear bases de poder para Inkhata", el movimiento zulú liderado por Mangosuthu Buthelezi, quien mantiene una actitud de cooperación con Pretoria.

Dos negros miembros de una banda autodenominada Los Gatos Negros contaban cómo ellos y otros 32 integrantes de la banda fueron trasladados desde el gueto de Wesselton, en el este de Transvaal, donde trabajaban, a Ulundi, la capital de Kwazulu. A 22 de ellos se les llevó a Mkuze, en las remotas áreas del norte de Transvaal, para recibir preparación militar, y allí se les enseñó a manejar fusiles de asalto AK-47 y otras armas de fuego. Uno de ellos, llamado Themba, dijo que se les enseñó cómo secuestrar a gente. Vestían uniforme de camuflaje "y dedicaban al menos siete horas diarias a disparar".

Quienes les prepararon eran policías de Kwazulu, convertido en una potente fuerza paramilitar por los servicios de información de la SADF en la franja de Caprivi, la estrecha lengua de tierra que parte del norte de Namibia a lo largo de la frontera norte de Botsuana. El grupo, de unos 200 hombres, fue entrenado para Inkhata en 1986, según el Mail.

Policía encubridor

Cuando los jóvenes gatos negros fueron enviados de vuelta a Wesselton y comenzaron una campafia de ataques con cócteles molotov y asaltos a empleados y seguidores del ANC, uno de los policías blancos implicados en la planificación de los ataques era el subteniente Van Zwiel, también encargado de la investigación del ataque a una de las sedes del ANC. Los gatos negros dicen que el policía se encargó de que no se les acusara de los crímenes.El hecho de que la tercera fuerza sea un cuerpo tan fantasmal hace difícil, si no imposible, el localizarla. Es un reflejo del temor de los blancos a ser dominados por los negros y probablemente de algunos zulúes por el ANC. La violencia es endémica en los guetos negros de Transvaal y se necesita muy poco para que se vierta sangre inocente.

La investigación de Goldstone tratará de descubrir hasta qué punto hay implicación del Ejército en la violencia, pero es improbable que pueda poner fin a esa violencia, algo que sólo se conseguirá cuando se eliminen el odio y el miedo de las mentes de los varios grupos de blancos y negros que, juntos, tienen que construir la nueva Suráfrica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de febrero de 1992.

Lo más visto en...

Top 50