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Tribuna:

Medias tintas

Los inversores se han quedado a medio camino entre la condena al porvenir esbozado por el ministro de Economía y las dudas provocadas por las medidas económicas de la Administración Bush. En cualquier caso, la respuesta del mercado ante la situación global ha sido tibia, ya que sólo se cuenta con nuevas promesas de que el futuro pueda ser mejor.En realidad, los datos continúan lanzando mensajes negativos y, frente a ellos, quedan las opiniones políticas como únicas garantes de la mejora a medio plazo.

En el entorno inmediato, ya han comenzado a salir a la luz las primeras opiniones sobre la tasa de inflación de enero, tras el impacto de las últimas medidas en materia de impuestos. El 2% -posiblemente una cifra excesivamente redonda- aparece como una posibilidad inmediata, lo cual encajaría con el panorama perfilado por las autoridades económicas para este ejercicio.

La Bolsa, consecuentemente, sufrió una serie de altibajos que dieron como resultado un nuevo descenso en el índice general. El volumen negociado descendió respecto de las jornadas anteriores, en clara indicación de un retroceso de las tomas de posiciones, incluso las de plazos más cortos. El recorte del índice fue de 1,19 puntos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de enero de 1992