España reconoce a Rusia como heredera de la URSS y aplaza relaciones con otras repúblicas

El Gobierno español reconoció ayer, a través de un comunicado oficial, que Rusia y su presidente, Borís Yeltsin, son los legítimos herederos de la extinta URSS, mientras que, la Comunidad de Estados Independientes (CEI), constituida por la mayoría de las repúblicas ex soviéticas, por cuya consolidación hace también votos el Ejecutivo, será, en el mejor de los casos, "una importante instancia de cooperación política, económica y de seguridad". En consecuencia, el embajador de España en Moscú, José Cuenca, representará en adelante los intereses españoles ante el Gobierno ruso.

La declaración aprobada ayer por el Consejo de Ministros constituye un ejercicio de realismo político. El Gobierno español, que apoyó hasta el último momento los intentos de Gorbachov por evitar la desmenbración de la Unión Soviética, admite oficialmente que las repúblicas, y en concreto Rusia, son los nuevos sujetos de Derecho internacional que emergen de las ruinas del antiguo Estado. Cuatro de los seis párrafos de que consta el comunicado se dedican a Rusia y a su presidente Borís Yeltsin, al que ofrece su "estrecha y sincera colaboración", después de que haya asumido "las plenas responsabilidades internacionales que ahora ejercía la Unión Soviética".Respecto a la Comunidad de Estados Independientes (CIE), el Gobierno se limita a "saludar" su constitución y a "expresar su confianza", no exenta de escepticismo, en que consiga consolidarse. Respecto a las demás repúblicas nacidas de la desintegración de la URSS, "España establecerá relaciones diplomáticas en los términos establecidos para su reconocimiento por la Comunidad Europea" el pasado 23 de diciembre y de acuerdo con sus socios comunitarios.

"La Embajada de España en Moscú será la encargada de representar a nuestro país ante el Gobierno ruso", afirma el comunicado. Ayer, la bandera rusa fue izada en la hasta ahora Embajada de la URSS en Madrid, cuyo embajador, Igor Ivanov, representará en adelante a la Federación Rusa, aunque "sin olvidar" a las demás repúblicas. Invanov conversó con el ministro de Exteriores, Fernández Ordóñez, con el que acordó mantener las relaciones hispano-rusas "al máximo nivel" con intercambios de visitas entre González y Yeltsin.

La ministra portavoz, Rosa Conde, no ocultó ayer la preocupación del Gobierno por el desarrollo de los acontecimientos en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que, debido a la proliferación nuclear, podrían suponer un "riesgo para la supervivencia humana". También anuncié que el Acuerdo de Amistad y Cooperación, suscrito por el presidente español durante su visita a Moscú el pasado julio y aún no enviado a las Cortes, "será adaptado a la nueva situación". España ofreció a la URSS créditos por valor de unos 150.000 millones de pesetas, de los que se han utilizado alrededor de 23.000.

El Gobierno español participará en la conferencia de ayuda a la ex URSS convocada para el 22 de enero en Washington, aunque aún no está decidida la delegación española. España aporta ya el 8% de la ayuda de emergencia que la CE presta a las antiguas repúblicas soviéticas, hasta 65.000 millones de pesetas, y ha ofrecido dos aviones Hércules del Ejército del Aire para colaborar en el transporte. Ayer mismo se cargaba en el puerto de Tarragona un buque que llevará a Rusia 2.500 toneladas de carne congelada, informa Europe Press.

Recelos de la oposición

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Por su parte, los partidos de la oposición mostraron ayer gran cautela sobre la situación de la antigua Unión Soviética e incluso sobre la actuación del presiden te ruso; salvo el CDS, cuyo secretario general, Antoni Fernández Teixidó, pidió "una oportunidad" para Yeltsin.

El Partido Popular aprovechó ayer para recordar, en alusión a Felipe González, "la falta de visión de algunos políticos occidentales que manifestaron su deseo de 'invertir en perestroika' cuando en lo que había que invertir era en democracia". Ramón Espasa, de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, se declaró "dolido" por la dimisión de Gorbachov y mostró su preocupación por el "hegemonismo de Rusia".

Jordi Casas, de Convergència i Unió, reconoció la labor de Gorbachov y se preguntó si Yeltsin "tiene un proyecto acabado o no". El portavoz del PNV, Iñaki Anasagasti, opinó que Yeltsin "genera recelos, aunque está investido de gran autoridad". "La incógnita es si esa autoridad será utilizada eficazmente para garantizar la estabiliad y la prosperidad de la CEI".

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